
Está lloviendo en Santander, hace frío y no me apetece buscar aparcamiento a la vuelta. Además, esa costumbre de poner los partidos los lunes a las 21.00 no me acaba de convencer, salgo poco antes del trabajo y hay que andar con prisas, por no hablar de los domingos a las 22.00, que al día siguiente hay que madrugar. Y qué decir del precio de las entradas… cada año más alto. En cambio puedo poner el partido en la televisión, en una hora perfecta para ello y con este nuevo sistema HD con sonido envolvente y no sé cuántas cosas más. Hicimos bien en contratar este canal, que además cuenta con los mejores comentarios. Después veremos el resumen del resto de encuentros y hasta sabremos quién va líder en la segunda división belga. Ya estamos viendo el partido, está siendo entretenido, pero duele ver ese aspecto desangelado con tantas localidades vacías en las gradas.
La apuesta por el fútbol televisado es clara y contundente. Las distintas plataformas invierten en ello mucho dinero y tratan de ofrecer al espectador el mejor servicio para atraer su atención, y que no se le pase por la mente coger el mando a distancia en esta guerra sin cuartel por las audiencias. La LFP es consciente de ello y de la importancia de los ingresos, y orienta los pasos de la competición según más le convenga a la televisión. Si hay que poner un partido el domingo a las doce del mediodía o a las diez de la noche, se pone. Si Real Madrid, Atlético o Getafe han de jugar el mismo día en un corto espacio de tiempo, o lo tienen que hacer Betis y Sevilla, que lo hagan, no será algo que afecte al potencial espectador con mando a distancia en mano.


En varias ocasiones hemos tratado el mundo de los narradores y comentaristas deportivos en este blog, criticando, para bien o para mal, la labor de gente como Andrés Montes, 







