Estaba viendo la tabla final de los cuatro grupos de Segunda B. Me salía la sonrisilla cuando veía los cuatro primeros pero pasaba justo lo contrario cuando veía los últimos puestos, esos que siempre van remarcados en rojo, y como si estuviesen en medio de unas llamas leía el nombre de clubes tan importantes y que hasta hace dos días ascendían a Segunda División o luchaban seriamente por conseguirlo, por no hablar de los que llegaron a la máxima categoría. Ver a los Racing de Ferrol, Terrassa, Toledo, Marbella o Compostela camino de Tercera División hace daño a la vista.
Estaba acostumbrado a ver al Terrassa en la zona media-alta de la liga. La política de fichajes que estaba realizando a comienzos de la campaña pasada invitaba a pensar que lo pasarían mal, pero no tanto. Han terminado últimos del Grupo III. El Racing de Ferrol no terminó último pero casi: penúltimo. Si sumara un punto por encuentro disputado ahora mismo tendría más puntos de los que ha obtenido realmente. Increíble la debacle de éste equipo que hace solamente tres años festejaba un ascenso a la Liga Adelante y hoy son equipo de Tercera División.

Quizá el jugador más importante de toda la historia del Getafe. Aún recuerdo su gol en la Romareda, para ganar el partido no fue suficiente, ni tampoco para rascar algún punto, en cambio ha servido para mucho más que eso. Tan bonito como cierto es la historia de un canterano que siendo defensa, llamándose futbolísticamente de manera tan común como es Jose Antonio marque el primer gol en Primera División del club de su vida, uno de los más humildes y queridos por todos. La verdad es que después de aquello no se ha sabido nada más de él, el tiempo le ha robado protagonismo con el primer equipo y le ha dando galones en el filial hasta llegar el dia de su salida. Con veinticuatro años y el histórico gol ya en el recuerdo el chaval coge las maletas y se va, concretamente a Toledo.

