
No es difícil darse cuenta de que Split es un hervidero de pasión futbolística. Los escudos del Hadjuk se ven por todas partes. Ni siquiera Diocleciano, ese emperador romano que decidió elaborar un majestuoso palacio para su retiro en la principal ciudad de Dalmacia, podría imaginar que con el correr de los siglos un equipo de fútbol acapararía incluso más poder que él mismo en la que fue siempre su ciudad.
Split es un bello paraje rodeado de montañas, con una arquitectura que refleja su riqueza histórica y un mar Adriático que le regala bellas calas a lo largo de sus costas. Por encima de todos esos atractivos reclamos está el Hadjuk, más que un símbolo para sus habitantes. Es difícil encontrar una población que se identifique tanto con un club de fútbol. Sus ultras, los llamados Torcida Split, posiblemente el grupo más violento de Croacia y según dicen ellos mismos el grupo radical más antiguo de Europa (data de 1950), han adornado de toda clase de motivos referentes al Hadjuk cada rincón de la ciudad. En el puerto, en el palacio, en las principales avenidas de la zona moderna, los emblemas del Hadjuk son omnipresentes en este maravilloso enclave…



