El Barça brinda por su 25ª Copa del Rey

En una noche pluscuamperfecta, el FC Barcelona impuso su ley, la del más fuerte, y goleó (1-4) al Athletic de Bilbao en un Mestalla lleno de color, con dos aficiones hermanadas, que han deleitado con su buen comportamiento, castigando, incluso, al único merluzo que lanzó una lata que impactó en la cabeza de Dani Alves yque fue delatado por la afición rojiblanca. Salvo este hecho puntual, y en lo puramente futbolístico, la Copa del Rey viaja rumbo a Barcelona merecidamente, en un choque en el que los leones se avanzaron gracias al tanto de Toquero (9’), que tuvo, como el resto del Athletic sobre todo al inicio, al conjunto culé contras las cuerdas y en el que Pinto tuvo que manifestarse como mejor sabe para evitar males mayores.
Pero la alegría fue efímera para los de Joaquín Caparrós. Justo lo que tardó Touré Yayá (32’) en sacarse de la manga una preciosa jugada personal, con un imparable chut que suponía el empate. Antes del descanso, el Barça empezó a ser el Barça y eso es sinónimo de fútbol. La maquinaria barcelonista empezó a funcionar y así, Messi (55’), en la reanudación, marcaba el tanto que daba la vuelta a la final. Fueron diez minutos del segundo tiempo claves, en los que el cuadro blaugrana sentenció el choque. Bojan (57’), tras una mágica asistencia de Messi, colocó el esférico lejos del alcance de Gorka tal y como había soñado y algo parecido, pero a balón parado, hizo Xavi (64’) para dibujar el definitivo 1-4 en el casillero.
Primer título del Barcelona esta temporada, su vigesimoquinta Copa del Rey en la historia, lo que le convierte, sin duda alguna, en el único y exclusivo Rey de Copas. Ya tendremos tiempo para más análisis en NdF. Por lo pronto, felicitar al Campeón. Felicidades, culés. Força Barça!
En NdF | Final Copa 2009
La lesión de Deco el pasado sábado ante el Villarreal deja al Barcelona sin mediocampistas en la víspera de la visita a Ibrox Park, ante un Rangers contra el que se juega, quizá sorprendentemente, el liderato de su grupo de Champions League.
Sin excesivo brillo pero con signos de reacción y de mejoría respecto al primer partido liguero
Está claro que la afición azulgrana debe de estar aún conmocionada por perder el título de Liga. Nadie hace unos meses pensaba en esta posibilidad. El Sevilla estaba metido en muchas guerras y el Madrid venía de lejos. El calendario era benévolo. Había que meter la pata en exceso para quedarse sin título. Y se metió. Se metió varias veces, en partidos que en otras circunstancias se hubieran ganado con la gorra. Aún así, incluso el destino se apiadó del Barça, le dio la enésima oportunidad de ganar en la penúltima jornada. Se cantaba el título en el Camp Nou. Entonces apareció Tamudo y ya saben todo lo demás. 

