El proyecto del jeque Mansour ha arrancado. Por fin. Millonada tras millonada el Manchester City trataba de construir un equipo de primer nivel. Trataba. Porque aunque fichaba muy buenos jugadores nunca acababa de armar un bloque competitivo. Esas inversiones escandalosas no parecían cumplir con las expectativas. Todo lo contrario. Añadían más urgencia a la necesidad histórica de los citizens. Pero han tenido que pasar 35 años, tropecientos millones y muchos grandes jugadores para lograr un título. La FA Cup.
Manchester redondeó la celebración poco después de ver al United certificar su 19ª Premier League. Los vecinos citizens se impusieron este fin de semana al Stoke City de Jermain Pennant. En la final 130 del trofeo más antiguo del orbe futbolístico. Wembley fue el escenario. El mismo estadio que recibirá a Barça y United en la final de la Champions. Antes, celestes y diablos rojos se batieron a muerte en ese mismo feudo. Eran las semifinales de la FA Cup: Man City – Man Utd. Un derbi apasionante que pasó desapercibido para la mayoría del mundo. Madrid y Barça lo eclipsaron al enfrentarse en liga el mismo día. Como en la final, este clásico inglés se decidió por un único gol. Ambos obra del mismo jugador. Yaya Touré, el héroe de Wembley.



