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Tribuna Champions

Tribuna Champions: Los ‘peligros’ de ser líder de grupo

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La primera plaza de grupo en la primera fase de la Champions League siempre ha sido un bien escaso que todos quieren alcanzar para evitar al resto de primeros de grupo. Normalmente acaba en esa posición el conjunto más potente, el más evitable para los octavos de final. Barcelona y Real Madrid, por ejemplo, se han esforzado para llegar a la última jornada matemáticamente clasificados como cabezas de sus respectivos grupos para así enfrentarse a los segundos del resto. Pero, ¿vale realmente la pena acabar líder? Esta temporada puede ser que no.

Es obvio que si cualquier escuadra acaba segunda es porque sus méritos (para los más modestos), o en este caso, deméritos, habrán hecho. Pero la dura competencia en esta campaña ha provocado que los posibles rivales de Barça, Madrid o quienes terminen primeros puedan ser, ojo al dato: Manchester City, Manchester United, Chelsea, Oporto… siempre y cuando los tres representantes de la Premier League acaben clasificándose, cosa que se decidirá el último partido ya que tanto unos como otros se han complicado la existencia esta semana.

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Tribuna Champions: Rooney encuentra la redención

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rooneymanchester.png Una mala noche la tiene cualquiera, y es tal vez así cómo se puede explicar la injustificable actuación que tuvo Wayne Rooney hace trece días, cuando en un alarde de locura soltó su pierna de forma violenta sobre Miodrag Dzudovic, jugador de la selección de Montenegro que minutos antes había imposibilitado una maniobra del ariete inglés. Su acción fue castigada rápidamente por el árbitro, que le mostró el camino a los vestuarios. Inglaterra terminó empatando, sellando su clasificación matemática para la próxima Eurocopa, pero lastrada por la imagen ofrecida por su estrella.

Las reacciones no se hicieron esperar. El primer palo llegó de su propio seleccionador, que no pudo excusar de ninguna forma a su pupilo. Tras Fabio Capello, llegó el turno de la prensa inglesa, sensacionalista ella, que no dudó en tildar de «idiota» al goleador del Manchester United, así como de «autodestruir» su carrera con situaciones que distan de un jugador de la categoría de Wayne. Para cerrar el ciclo, llegó el castigo definitivo por parte de la UEFA, el que le impedirá disputar los tres primeros partidos de la próxima cita estival a nivel de selecciones.

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Tribuna Champions: del golazo de Hulk al tropiezo del Inter

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Si hay un futbolista por el que siento admiración más allá de nuestras fronteras ése es Hulk. Givanildo Vieira de Souza, su nombre real, se ha quedado este verano viudo en el ataque del Oporto, ya que el que fuera su compañero, Radamel Falcao, hizo las maletas rumbo a Madrid. Sin embargo, su calidad es inmune a estar o no acompañado en punta de ataque de un ‘9’ como el colombiano, y Hulk ha demostrado, en lo que lleva de ejercicio, que no le pesa la presión. En la Supercopa de Europa dejó destellos de esa fuerza bruta que le caracteriza y que aderezada con esa clase, velocidad y golpeo de balón le hacen ser una especie de extinción. Salvando las distancias, tiene lo mejor de otro paisano suyo, Adriano Leite, cuya carrera, a diferencia de la del exjugador del Tokyo Verdi, ha ido siempre de menos a más. El carismático atacante del Oporto posee una potencia en su zurda que, como demostró ante el Shakhtar Donetsk, hace de una aparentemente inofensiva falta desde 45 metros se convierta en un misil imposible de parar. El duelo entre dos de las escuadras con más brasileños en sus filas lo ganaron los lusos con otro gol, como no podía ser de otra forma, de Kléber, aclimatándose a su rol de ‘nuevo’ Falcao.

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Tribuna Champions: Un Shakhtar a ritmo de samba

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A unos cuantos miles de kilómetros de Barcelona, bajo un frío casi polar y alejado de los focos que iluminaban el Camp Nou, a esa misma hora, pero en Donetsk, la samba hacía acto de presencia en el Donbass Arena. Ahí, un equipo con franjas negras y naranjas en su camiseta, con corazón ucraniano y acento brasileño, bailaba al son que sus futbolistas de ataque dictaban. Delante, una Roma de capa caída, que dejó escapar el tren de la Champions League en el partido de ida, donde fueron vapuleados por esos mismos hombres casi anónimos que la noche del martes, mientras prácticamente todos hablaban de la justa o injusta expulsión de Van Persie, se daban a conocer al resto de Europa. Por primera vez en su historia el Shakhtar logró el pase a cuartos de final y lo hizo a lo grande, machacando un rival de renombre que comenzó y terminó convirtiendo el juego sucio en su triste epitafio continental.

Y es que los octavos de final de la Orejona más preciada están dejando, de momento, algunas sorpresas. Si bien la caída de la Roma podría entrar en los planes de quienes han seguido hasta la fecha a los italianos y son sabedores de la catarsis monumental que han vivido en las últimas semanas, la inclusión en la siguiente fase de Tottenham o Schalke 04, así como del propio Shakhtar, entraba a principio de temporada en la quiniela de unos pocos elegidos. Este hecho puede parecer que favorece los intereses de nuestros representantes (de momento, sólo confirmado el Barcelona) ya que a priori, son rivales que en los últimos años y a nivel europeo, han pasado más bien desapercibidos. Pero en el fútbol no suele gobernar el éxito de un nombre (véase el caso del Milan), sino que en cada partido se descubre que hay algo más tras esos, a veces, desconocidos equipos con futbolistas de innombrable pronunciación.

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Tribuna Champions: Van der Vaart y el beneficio de la duda

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vandervaartspurs.jpg Por la puerta de atrás se va quien no quiere hacer ruido. Por la trasera lo hace quien no se ha sentido valorado, quien quizá llegó con una expectativa que nunca alcanzó. Como con la boca pequeña, a última hora, y sin prácticamente tiempo a despedirse, Rafael Van der Vaart dijo adiós al Real Madrid. Ese día no se apagó el sol, ni siquiera acaparó portadas. El traumatismo por su marcha apenas se notó. Pero ese día el Real Madrid, el equipo de José Mourinho, quedaba huérfano de una zurda endiablada. Con la marcha de Royston Drenthe parecía que el capítulo de bajas se daba por cerrado en el Santiago Bernabéu. Hasta que llegó el Tottenham y se llevó a un subcampeón de la Copa del Mundo por 11 irrisorios millones de euros, aprovechando las urgencias de un Jorge Valdano y un Florentino Pérez que necesitaban ingresar dinero ante el dispendio económico realizado para satisfacer al nuevo dueño del banquillo blanco. No sin intriga, la Premier League dio por válido su fichaje y con él, se le abría al holandés un nuevo mundo en White Hart Lane.

Desde muy joven, y como sucede en Argentina con Maradona o en Francia con Zidane, pertenecer a la fructífera cantera del Ajax implica, casi de forma natural, ser comparado con la leyenda del club ajaccied. En este caso, por demarcación, al bueno de Van der Vaart se le colgó el cartel de nuevo Cruyff. Como suele suceder en estos casos de prematuro etiquetamiento, la realidad poco o nada tuvo que ver con la ficción de los que opinan, siempre esperando la mínima ocasión para asemejar características obvias (nacionalidad, posición, equipo) con talento innato. Pronto se vislumbró que Van der Vaart poco tenía que ver, salvo lo antedicho entre paréntesis, con el mítico ‘14’ naranja. Aun así, su talento, que poco o nada tenía que ver con el de quien fue comparado en sus inicios, era también una realidad. Su guante en la bota siniestra, sus disparos, sus asistencias. Todas esas características le llevaron a salir del nido, echar a volar. Y voló, para sorpresa de muchos, hacia Hamburgo. Un equipo que nada tenía que ver con Barcelona, Real Madrid, o tantos otros grandes equipos europeos que algún día suspiraron por sus servicios.

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Tribuna Champions: Ibrahimovic sigue tirando a dar

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Quien tuvo retuvo. O da igual ser un caradura si lo que se te da bien lo sigues haciendo bien. Poco importa si tu escritor favorito es un auténtico sinvergüenza si después te escribe una obra maestra. Da igual que te decepcione su comportamiento lejos de cualquier hoja en blanco, si luego en ella plasma todo lo que deseas leer, sentir. Zlatan Ibrahimovic desobedeció la filosofía de Pep Guardiola. Cansado de una divinidad que no encajaba en el vestuario del Barcelona, forzó una marcha escasa de rentabilidad para su club pero eficaz para lo que mejor sabe hacer: jugar al fútbol. En Milán, donde si no, demuestra que al menos, en el rectángulo de juego, tiene mucho arte que aportar.

Zlatan debutó el pasado fin de semana de forma amarga ante el Cesena. Como le sucediera al Barcelona ante el Hércules, el equipo rossonero perdió ante un recién ascendido (2-0). Para más inri, el sueco, que formó con Pato en punta de ataque, desperdició un penalti en las postrimerías. A pesar del mazazo, Massimiliano Allegri, volvió a confiar en Ibrahimovic para el trascendental debut europeo ante el Auxerre. El cuadro lombardo buscaba reencontrarse con una competición que históricamente siempre se le ha dado bien, aunque su última Champions League la lograron en la temporada 2006/2007.

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Tribuna Champions: Ribèry se perderá la final del Bernabéu

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Hay errores que se convierten en aciertos. Hay, también, errores imperdonables. Los hay que se pagan muy caros. El Bayern de Múnich en la ida de las semifinales de la Champions League ante el Olympique de Lyon vio como el primero de ellos se cumplía con la expulsión de Franck Ribèry por una absurda acción. Cuando el francés enfiló el camino a los vestuarios, su no presencia supuso un hecho contradictorio. El equipo de Van Gaal no sólo jugó mejor con diez hombres sobre el verde sino que encarriló gracias a su otro genio, Arjen Robben, el bendito camino a la final del 22 de mayo. Sin embargo, el futbolista galo, eligió las dos segundas opciones de su error. La roja no sólo le privó de jugar el martes el encuentro de vuelta en Gerland, sino que su estúpida acción ha desembocado en una no tan estúpida sentencia: la UEFA ha sancionado a Ribèry con tres partidos y tampoco estará en el Santiago Bernabéu.

La decisión no pensada de Ribèry fue una acción de un segundo suficiente para cambiar su sino. Ningún gol de los conseguidos hasta la fecha por el francés vale tanto como estar en una final de la Champions League. Y ya no hay vuelta atrás. La condena de tres partidos, justa, impedirá que el enganche internacional se cite sobre el terreno de juego madridista. Una pésima noticia para un jugador que no atraviesa uno de sus mejores momentos personales y que, ante el aluvión de ofertas que recibe cada verano para abandonar Baviera, podría haber puesto la guinda a su brillante etapa en el Allianz Arena. Pero el el Comité de Control y Disciplina de la UEFA no ha sido condescendiente con su entrada a destiempo a Lisandro López y le ha privado de estar entre los elegidos para la gloria. Un escarmiento del que Ribèry debe aprender, porque billetes como el del avión a Madrid, salen pocos en la carrera de un futbolista.

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Tribuna Champions: Franck Ribéry y Jeremy Toulalan, dos tontos muy tontos

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Podríamos echar mano de cualquiera de los muchos adjetivos (des)calificativos que tiene la lengua española para definir lo que supone buscarse la expulsión en unas semifinales de la Champions League. Una eliminatoria a la que llegan muy pocos elegidos y que la mayoría de futbolistas sólo pueden ver en sueños o por la televisión durante toda su carrera.

Anoche, en el partido que el Bayern de Múnich ganó por 1-0 al Olympique de Lyon en el Allianz Arena, pudimos ver dos modos muy diferentes de hacer el tonto. Primero, Frank Ribéry le clavó los tacos en el tobillo a Lisandro López, una entrada durísima que bien pudo haber lesionado de gravedad al delantero argentino. El árbitro, a pocos metros del lance, no dudó ni un segundo: tarjeta roja directa. A Scarface se le fue la cabeza (quizá le esté pesando su implicación en un caso de prostitución de menores) y dejó a su equipo con diez con un acto tan feo como egoísta.

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Tribuna Champions: ¿Final Bayern-Barcelona?

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No voy a negar que antes de los cuartos de final de la Champions League mis dos claros favoritos a llegar a la gran final del Santiago Bernabéu eran el Manchester United y el Barcelona. Y mientras los primeros echaron por tierra mis pronósticos por culpa de un trallazo de Robben y la fe y la perseverancia del Bayern de Múnich, lo cierto es que ahora, y tras la enésima oda al fútbol de Messi, el que tiene todos los números para volver a levantar el máximo trofeo continental es el cuadro de Pep Guardiola. Y mi otro finalista, el de Van Gaal.

Y es que esta temporada la Champions se ha caracterizado por echar a los candidatos con más números de hacer algo grande. Los cuartos de final han dado buena fe de ello con la eliminación in extremis de un Manchester que pese a remontar la eliminatoria en una primera mitad solamente salpicada por el gol de Olic en las postrimerías, fue envuelto cada vez más por el miedo a perder y las circunstancias, que le dejaron con un hombre menos sobre el verde y culminaron con el golazo del genio de cristal.

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Tribuna Champions: Lisandro & Milito, sabor argentino

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militointer.jpg La ida de los cuartos de final de la Champions League tuvo marcado acento argentino en las eliminatorias entre Olympique de Lyon y Girondins de Burdeos (3-1) e Inter-CSKA de Moscú (1-0). Y es que ambos conjuntos locales encarrilaron la eliminatoria con sendas victorias gracias a la certeza puntería de dos de los arietes que llegarn el pasado verano para precisamente eso, marcar diferencias. Hablamos de Lisandro López y Diego Milito, futbolistas que no dejan de hacer esfuerzos por convencer a Maradona de que deben estar en el próximo Mundial.

En el duelo fratricida francés un hombre decantó la balanza. Lisandro López, contratado a golpe de talonario (costó 24 millones de euros) tras la marcha de Karim Benzemà al Real Madrid, está respondiendo a las expectativas creadas y sigue siendo el hombre-gol que fue en Oporto. Particularmente, desde que dio el salto al Viejo Continente procedente de Racing de Avellaneda. Es un nueve que tiene de todo un poco y en ese todo reúne perfectas virtudes, imprescindibles para que el Lyon siga en la pelea por las semifinales. Marcó dos goles que acercan a su equipo al gran reto europeo y lo que es mejor, nadie en Gerland echa de menos a su antecesor, a día de hoy sin protagonismo alguno en la capital. Ojala algún día podamos ver a Lisandro en la Liga.

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