
El Trofeo Carranza siempre deja cosas. Es, junto al Teresa Herrera, la cita veraniega por excelencia. En esta ocasión ha sido el Sevilla FC el que se ha adjudicado el prestigioso trofeo gaditano, cerrando una excelsa pretemporada en la que ni siquiera ha conocido la derrota. El balance es demoledor: siete victorias y dos empates, en un periodo estival que ha medido a los nervionenses a conjuntos de la talla de Milán, Inter, Lokomotiv, Arsenal o Villarreal. Nueve partidos en los que, entre otras muchas cosas, el equipo de Manolo Jiménez ha logrado recuperar la solidez defensiva, con una línea cada vez más consolidada en la zaga. Konko y Fernando Navarro se han asentado en los laterales, mientras que en el eje de la retaguardia Squillaci y David Prieto, canterano que se ha convertido en fijo, se han hecho prácticamente infranqueables.
Los fichajes están respondiendo en Nervión y la cantera también. Se lesionó Palop y Javi Varas tomó la posta. El portero canterano ha respondido de forma inmejorable. Y en cuanto a los refuerzos, comentados ya los jugadores de atrás, tenemos que subrayar el nombre de Romaric. Llegó hace apenas un mes cargado de kilos de más; se ha puesto en forma y su presencia en el terreno de juego no deja de asombrar. Con su zurda mueve al equipo y le imprime severa contundencia, liberando al mediocentro que le suele acompañar, en la mayoría de los casos un Enzo Maresca que también atraviesa un enorme estado de forma. Los extremos siguen respondiendo y arriba poco ha importado la lesión de Kanouté. Luis Fabiano las sigue enchufando, a Koné se le ve más metido y Chevantón por fin está dando guerra después de dos temporadas algo decepcionantes.



