Lo de arriba es la obra de arte de Arshavin, que quiere que su nombre suene entre los candidatos a balón de oro. Supuso el cierre de la victoria de Rusia sobre Finlandia por 3 a 0. Los de Hiddink no dejaron esta vez en la caseta las buenas sensaciones mostradas en la segunda parte del partido frente a Alemania, y aseguraron una victoria importante en casa. En el otro partido importante del grupo, Alemania sudó para ganarle por 1 a 0 a Gales, que puso difícil el partido. Ojo al aviso del equipo de Toshack, que también perdió por la mínima en Rusia y le toca recibir en casa a las dos selecciones rivales. De la guerra que den los galeses depende el interés de este grupo.
En Portugal, Queiroz quiere hacer más grande a Scolari de lo que ya era. Se trata de la gran sorpresa de la noche y uno de los ridículos más grandes de Portugal en tiempos. Los lusos no pudieron pasar del empate a cero en casa frente a Albania, y en cuatro partidos suman sólo una victoria y tienen los mismos puntos que Suecia con un partido más. No carbura esta selección, a la que sigue costando horrores hacer un gol. Albania ha hecho saltar las alarmas. Italia ganó a su manera, sufriendo, por 2 a 1 a Montenegro, en casa y con dos goles del héroe Aquilani. Se discutirá lo que se quiera sobre el juego, pero ahí están liderando su grupo.



Tan sólo tres enfrentamientos aparecen en el camino de dos selecciones que no pertenecen sin duda a la más rancia estirpe de las europea. La juventud de Croacia, constituida como selección en 1990 tras su desmembramiento de la antigüa Yugoslavia y la nimia importancia del fútbol turco hasta principios de los noventa, hacen difícil bucear en la búsqueda de antecedentes históricos entre ambas selecciones.


