
Vaya por delante que el fichaje de Gerard Piqué por el Barça, sin parecerme un jugador que apunte a titular, sí creo que es un acierto para intentar renovar el ‘fondo de armario’ del equipo azulgrana que parece que va a renovarse por completo. Pero lo que más me ha llamado la atención de la contratación del ya ex futbolista del Manchester es su agravio comparativo con Cesc Fàbregas.
No hace demasiadas fechas, Txiki Begiristain se llenaba la boca al asegurar que el fichaje de un jugador como Cesc era inviable por el hecho de que un jugador que se había marchado del Barça aprovechándose de una normativa FIFA para los menores de 18 años, es decir, por la puerta de atrás, no podía ser repescado por el conjunto culé, y mucho menos pagar por ellos una desorbitada cantidad de dinero.



