
Situado en quinta posición de la Bundesliga, al Bayern de Munich le separan cuatro puntos del liderato ocupado por el Bayer Leverkusen. Una distancia asequible, pero los aficionados y el entorno del equipo muestran su preocupación por un equipo que se ha reforzado bien, que ha retenido a sus estrellas, que cuenta con un técnico de prestigio pero que no acaba de funcionar.
El caso Franck Ribéry marcó la pretemporada de los alemanes. Desde el repetido interés del Real Madrid por reforzarse con el galo, y la predisposición del mismo a cambiar de aires, el ambiente se tornó raro en la capital bávara. Ribéry ha entrado en una dinámica de lesiones que le han hecho perder la regularidad: su último percance, hace ahora una semana, lo dejará fuera de los terremos de juego cerca de un mes. Ribéry ya había sufrido una lesión en pretemporada y entre unas cosas y otras, ha jugado pocos partidos esta temporada. Cuando vuelva a poder jugar, coincidirá con el parón navideño de la liga alemana, que no disputa jornadas entre el 18 de diciembre y el 16 de enero.
Más de uno se pregunta ahora si no le habría salido a cuenta al equipo vender al francés al Real Madrid y utilizar la inyección económica para tapar los huecos en el equipo. En todo caso, los problemas con las lesiones no acaban ahí. Robben (por supuesto) justo ahora sale de una lesión, lo mismo que Van Bommel.




