
Nunca me han llamado demasiado la atención los premios como el Balón de Oro. Aunque sean un buen reconocimiento, no son ni por asomo tan trascendentes como cualquier título. Al fin y al cabo, estamos hablando de premios individuales en un deporte en el que la clave está en lo colectivo. Por eso me pareció una buena noticia que Balón de Oro y FIFA World Player se fusionaran. Ambos premiaban lo mismo, en un breve espacio de tiempo, y sus ganadores solían coincidir. Sin embargo, Platini también quiere su dosis de protagonismo, y de una colaboración entre UEFA y ESM (European Sports Media), ha nacido el Premio al Mejor Jugador de Europa.
¿Cuál es la diferencia con el FIFA Balón de Oro? En realidad, no muchas. Se señala que el Premio al Mejor Jugador de Europa “reconocerá al mejor futbolista, independientemente de su nacionalidad, que juegue en un club europeo dentro del territorio de una federación miembro de la UEFA”. Y en realidad, ¿no es eso lo que hace el Balón de Oro? Las grandes estrellas juegan en Europa, así que se antoja harto complicado, con todos mis respetos, ver futbolistas merecedores de este galardón jugando en alguna liga ajena al viejo continente.


Mientras me daba una vuelta por las webs de los diarios deportivos antes de ponerme con el post sobre
La última jornada de Liga dejó un doble duelo de infarto. Mallorca y Sevilla se jugaban una plaza para la Champions League, y mientras los primeros cumplían, los segundos, a falta de los últimos minutos, estaban fuera. Fue entonces cuando en Son Moix el colegiado de aquel encuentro señaló el final de los noventa minutos. Seguidamente, los jugadores bermellones junto al cuerpo técnico encabezado por Gregorio Manzano observaban, pacientemente, el desenlace en Almería, donde el Sevilla, si empataba, dejaba al Mallorca su plaza en la máxima competición continental. Sin embargo, y cuando todo hacía indicar que el cuadro balear volvería a disputar el torneo continental, un tanto de Rodri, de manera estoica, 





