El Chelsea FC es el nuevo Campeón de Europa tras imponerse en la tanda de penaltis al Bayern Munich, después de que ambos equipos empatasen a uno tras los primeros noventa minutos. El partido discurrió por los derroteros esperados. El Bayern aceptó el papel principal desde el minuto uno, manteniendo la posesión siempre con una vocación ofensiva, mientras que el Chelsea se limitó a defender por acumulación y esperar que Drogba cazara una.
Si alguien mereció ganar la final ése fue el Bayern. Capitalizó la posesión, generó decenas y decenas de acciones de ataque y lo intentó de todas las maneras: combinando por el interior, centrando desde los flancos, llegando a línea de fondo, disparando desde media y larga distancia… Pero le faltó acierto y le sobraron algunos centímetros. Igualito que al Barça.










