Realmente me parece cómico. Es increíble como un club de fútbol brasileño, al que se le supone cierto nivel de seriedad, cese a Vanderlei Luxemburgo como técnico por opinar mal de un jugador suyo en Twitter. Con una sanción todos quedarían mejor y nadie tendría que lamentar la penosa y tronchante imagen que están dejando en todo el mundo. En el currículum vitae del considerado mejor entrenador carioca debe aparecer una destitución como técnico merengue por rombos mágicos y otro tanto de lo mismo por haber posteado en Twitter. Y es que las redes sociales las carga el diablo.
Todo vino por el comentario que aparece en la imagen. Más o menos se puede sacar y para aquel que sea gallego le será mucho menos complicado. Según Vanderlei Luxemburgo: “Keirrison no apareció en el entrenamiento. Este año no me dio ninguna alegría. Ahora mismo está negocionado, conmigo no juega más”. Desde luego le salió muy caro criticar al futuro jugador del Barcelona. Dos horas más tarde anuncia que ya no es entrenador del Palmeiras y tal como explica en su blog el despido se debe a la crítica pública hacia el delantero, añadiendo que había roto la jeraquía del club.


