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Verón

Messi pone el corazón para darle al Barça el título de campeón del mundo

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GuardiolaPep Guardiola lloró, no como un crío sino como un hombre. Como un hombre que ha trabajado para hacer de este Barcelona el mejor equipo del mundo. Y no hacía falta ganar para demostrarlo, pero, ya puestos, los azulgranas lo dieron todo para remontar a un rácano Estudiantes y sellar de manera formal un contencioso con la Historia. Mereció la pena, por todo. Y las lágrimas de Pep resbalaron por las mejillas de más de un enamorado del fútbol, un deporte que a punto estuvo de cometer una gran injusticia. Por suerte, Messi puso el corazón donde no pudo colocar la cabeza y empujó el balón al fondo de la portería argentina. Así conquistó el Barcelona su sexto título de la temporada, y así resolvió una historia que queda para los anales mágicos.

No era comprensible; al menos, no era justo que el Barça no lograse ganar a Estudiantes. Cuánto complicó las cosas el conjunto de La Plata, que no ofreció nada que no fuese sacrificio. Nada de fútbol, sólo trabajo, presión y fuerza. El equipo catalán quedó atrapado en una maraña, en una guerra excesivamente dura para ofrecer un fútbol de toque y precisión. Xavi, Messi y compañía quedaron sometidos a marcajes férreos —presas de los ‘perros’ argentinos—, aunque Estudiantes no disputó la posesión, sino que se dedicó a perfeccionar la presión, a correr cualquier camino, a patalear balones y tobillos. La espalda de la defensa azulgrana era el único objetivo ‘pincha’, y así se vio en peligro a los cuatro minutos tras un pase de Verón a Braña, que no reaccionó ante la salida de Víctor Valdés. Cuatro después, turno de Xavi, que perdona en una gran ocasión de gol, centrando cuando debió probar a Albil.

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A ritmo de Tango: Maradona reacciona y aprende a escuchar

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Tres pesos pesados

Cuando sonó el pitido final del Uruguay-Argentina el pasado mes de octubre, que certificó el pase de la albiceleste al Mundial, Diego Armando Maradona comenzó a soltar exabruptos por la boca y se fundió en un cuestionable abrazo, por las muchas diferencias que separan a ambos, con Carlos Salvador Bilardo. Difícilmente podía imaginar el técnico que alguno de sus jugadores reprendería esa acción y menos aún que fuera Juan Sebastián Verón, el verdadero referente de la selección, pese a que la capitanía recaiga en Mascherano. Entre otras cosas, la Bruja censuró la forma de celebrar el triunfo del técnico, señaló su inexperiencia y dejó claro que hoy por hoy Argentina en Sudáfrica no es favorita a nada. De hecho, indicó que ahora Argentina tiene que preocuparse por encontrar su patrón de juego.

Diego Armando Maradona no ha pedido perdón en público por aquella actitud desafiante, de hecho sigue a lo suyo, intentando incorporar a Ruggeri en su cuerpo técnico, extremo en el que no cede Grondona, debido a que ese puesto de asistente se lo quiere dar a su hijo. Pero Maradona realmente sí ha dado un paso atrás. Poco a poco va siendo consciente de que pese a su estampa, hasta hace poco inviolable, de mito, no puede pasar por encima de los líderes de la selección porque sí. Ya lo hizo con Riquelme y se llevó un palo, de modo que, con buen criterio, ha optado por escuchar a un veterano como Verón antes que a nadie, un futbolista que él siempre respaldo y que no tuvo pelos en la lengua a la hora de mostrar sus dudas sobre el proyecto, aunque sí es cierto que nunca le apartó su confianza y dijo en todo momento que debía estar en el Mundial.

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A ritmo de Tango: La leyenda viva de Verón

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Veron

Juan Sebastián Verón vive su particular sueño. Pocos son los jugadores que se pueden permitir el lujo de triunfar en Europa y pasado los treinta regresar a casa, al equipo de su vida, para vivir épocas victoriosas. Por eso él es un afortunado, aunque obviamente en su éxito tiene mucho que ver su carácter indomable, la sensación de liderazgo que transmite, el respeto que infunde… A cuatro jornadas del final Estudiantes comienza a postularse como serio aspirante al Clausura, sueña el Pincha, que continúa hilando fino y este fin de semana se impuso en un vibrante clásico ante Gimnasia, el cuarto seguido, racha extraordinaria desde que llegó Verón. Es líder, River queda a dos puntos y Boca, que ganó con demasiadas ayudas a Racing, a cuatro.

Se fueron Pavone, Pablo Álvarez, Sosa y Calderón. Se fue Diego Pablo Simeone. Llegó Sensini. Todo eso resulta secundario en un equipo que late al ritmo de Verón. Es la gran referencia, compañeros, técnicos y aficionados le veneranpor ser hijo de mito y mito en sí mismo. Es hincha antes que jugador y por eso la gente en La Plata le ama y le odia. Incluso cuando no tiene su día, como en el clásico de este fin de semana, es decisivo por su forma de mandar. Verón no tuvo reparos en censurar la actitud de Simeone por su marcha a River. Y tampoco se cortó un pelo nada más terminar el encuentro a la hora de enviarle un recadito al Cholo, después de que el técnico de River dijera que en Estudiantes hay problemas en el vestuario. Por supuesto, muchos más los hay en Núñez, después de la rajada de Ahumada contra los hinchas por su actitud en el choque copero ante San Lorenzo y de las quejas de Ortega, el gran capitán, por su suplencia. Por eso la Brujita no tuvo piedad con el Millo y el que fuera su técnico, que tanto le decepcionó hace unos meses.

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