
Hace muchos años, los suficientes para ver demasiado lejos por el retrovisor, se presentaba con la camiseta del Real Valladolid un canterano merengue que venía de jugar dos años en Tenerife. Cuando Víctor Fernández deja el club que lo vió crecer para jugar en un recién ascendido a Segunda División, llega a Pucela Alberto Bueno, que jugará con el diez a la espalda.
Me parece maravillosa la gestión realizada por el Real Valladolid. Se me antoja complicado que Alberto Bueno no consiga hacerse un futbolista de Primera División en el cuadro pucelano. No es cuestión de aventurarse pero tengo serias dudas que la contratación le haya salido rana, apostaría por una futura venta con muchos ceros.

Víctor Manuel Fernández es un clásico del fútbol español. El menudo extremo del Valladolid está viviendo una segunda juventud en su segunda etapa blanquivioleta, que puede culminar esta tarde si el equipo de José Luis Mendilibar gana al Tenerife en el Heliodoro Rodríguez López, lo que significaría el ascenso a Primera División matemático, con tan sólo 34 jornadas disputadas y después de una temporada magnífica para los vallisoletanos.

