La polémica del video está servida después del increíble gol que concedió un linier al Reading este fin de semana. Como bien cuenta Antonio Toca en un post publicado el domingo, ni siquiera los propios jugadores del Reading reclamaron el tanto. Realmente es inexplicable lo que señaló el juez de línea. La indignación en el Watford, lógicamente es enorme. No ha tardado en abrirse el debate. ¿Videos sí o video no? Wenger se pronunció públicamente, expresando su postura favorable para que se comprueben con videos jugadas polémicas como la sucedida en Vicarage Road. Y Platini, que no tiene muy buena relación con su compatriota, no ha tardado en responderle, tachando a Wenger de un mercantilista que obvia el lado romántico del juego, buscando sólo fomentar el negocio.
Las acusaciones del actual presidente de la UEFA son duras, seguramente excesivas. Reflejan Wenger y Platini, no obstante, dos versiones antagónicas sobre un mismo tema que suscita una innegable controversia en el mundo del fútbol. Como de mojarse se trata, sin esgrimir los severos argumentos de Platini, creo que el video no debe usarse bajo ningún concepto, porque en ese caso se abriría una peligrosa puerta para eliminar el factor humano en el juego. Y me explico. Si introducimos el video para dilucidar goles fantasmas, puede que de aquí a un tiempo se establezca un sistema para señalar fuera de juegos sin linieres y después puede que se dote al cuarto árbitro de una televisión para que, después de comprobar las repeticiones, indique al colegiado si tiene que sacar amarilla o roja… Introducir las tecnologías en el fútbol supondría una progresiva muerte de la figura de los árbitros.



