
Cara y cruz en el la jornada previa a la fase final de la Europa League. En la última eliminatoria, la que daba el pase definitivo o mandaba al limbo todo el trabajo del año anterior, el Atlético de Madrid arrolló al Vitoria de Guimaraes (0-4) en su propio estadio y el Sevilla, pese a jugar en casa y hacerlo con el incondicional apoyo de su afición, se quedó a las puertas de la remontada ante el Hannover 96 (1-1). Los de Marcelino García Toral cayeron en la misma piedra del año pasado, aunque esta vez no fue la Champions League el premio. El conjunto rojiblanco, por su parte, goleó sin piedad a un rival que no fue tan fiero como se pintaba a sí mismo.
Habrá que empezar a pensar si la pretemporada, en Sevilla, no comienza antes. Más que nada porque en con el tropiezo ante el Hannover, ya son dos las temporadas que se quedan a las puertas de alcanzar Europa pese a conseguir el billete una dura temporada. Quizá sea hora de replantearse que en partidos con tanto en juego no vale la excusa de la poca preparación, o que el contrincante llega más rodado. Si desde que finaliza un ejercicio se sabe que hay que jugar un play-off para conseguir no sólo participar en un torneo del calibre de la Europa League, sino un pellizco económico que de buen seguro echarán de menos las arcas nervisenses. El año pasado el verdugo fue el Braga, inferior a priori. En esa misma tesitura se presentaba el Hannover, que demostró que en la práctica poco importan las teorías.



