
Ha sido un camino difícil para llegar hasta aquí, pero hoy la Vecchia Signora parece más joven: como si hubiese hecho un pacto con el diablo ha vuelto a rejuvenecer, se ha quitado unos difíciles últimos años de encima y ha vuelto a ese lugar que antes visitara 29 veces, aunque en dos de ellas fuese engañada. Ayer regresó de nuevo a lo más alto en un año en el que además se cambió de casa para dejar el viejo Delle Alpi y mudarse al moderno Juventus Stadium. Tras el escándalo del Moggigate, hoy la Juventus parece haber dejado atrás el descenso administrativo y la complicada renovación del club para levantar su vigésimo octavo Scudetto tras un emocionante duelo con el Milan, y de no perder en la última jornada que aún resta lo hará sin perder un solo partido. Cuando el camino es más difícil el éxito se disfruta más y mejor, y hoy la afición juventina tiene motivos para volver a vestir Turín de bianconero.
El Milan, líder del torneo en buena parte de la temporada, ha pagado un complicado final del mes de marzo y principio de abril, cuando el enfrentamiento ante el Barcelona en cuartos de Liga de Campeones le hizo despistarse del campeonato local y perdió cinco puntos en el empate en Catania y la derrota como local ante la Fiorentina. Ahí perdió el liderato y no lo volvería a recuperar. La Juventus, que no ha participado en competiciones europeas, pudo centrar sus esfuerzos en la Serie A y con 15 empates y 22 victorias ha asegurado matemáticamente el título. No sólo ha ganado a los rossoneri en liga, también en Coppa donde eliminó a los de Allegri en semifinales y disputará la final ante el Napoli.




