Y es que el fútbol no entiende de pausas: renovarse o morir. Que Barcelona y Manchester United repitan la final de hace dos años habla a las claras de lo bien que se están haciendo las cosas por el Camp Nou y Old Trafford, pero tanto Guardiola como Ferguson saben perfectamente que el presente no vive de títulos conquistados ni de éxitos anteriores. Dos años han pasado desde aquella final en Roma donde el Barcelona se impuso por 2-0 a los Red Devils, dos temporadas en las que ambos equipos han renovado, partiendo desde una base consolidada, sus doctrinas y plantillas. Sin grandes cambios, pero sí algunos significativos.
En aquella ocasión, el equipo de Guardiola estaba escribiendo su nombre en la historia a través de un 2009 en el que ganó todos los títulos posibles. Suponía la cima y el perfeccionamiento de un estilo prolongado en el club a través de los años. Por su parte, el Manchester llegaba como dominador absoluto de Inglaterra, donde había ganado su tercer título consecutivo. Ahora, el equipo de Ferguson vuelve a la final tras recuperar el cetro local que perdió ante el Chelsea de Ancelotti, y el Barcelona continúa remarcando su lugar en la historia en busca de esa segunda Champions que no pudo llegar hace un año, un título que confirmaría su lugar de privilegio en las crónicas futuras.






