
Continúan los problemas del Arsenal, que hoy ha vuelto a desperdiciar la ocasión de reengancharse a los primeros puestos de la tabla tras empatar ante el West Ham (0-0) en su propio estadio. Hoy el equipo de Wenger se ha mostrado incapaz de doblegar a un rival que se ha mostrado muy fuerte tácticamente y con las ideas muy claras.
Se preveía interesante el derbi londinense que ha enfrentado hoy al Arsenal y al West Ham en el Emirates Stadium. Los hammers, entrenados por Gianfranco Zola, llegaban al partido en línea ascendente y cómodamente instalados en la octava posición de la tabla, practicando un buen fútbol. Por su parte el Arsenal intenta mantenerse arriba pese a los muchas lesiones que lo han castigado durante toda la temporada. Con un plantel joven aunque sobrado de calidad, gran parte de sus últimos partidos han acabado en empate y ha dejado a los gunners descolgados de los puestos de cabeza y fuera de la zona Champions.
Con Robin van Persie hoy de inicio en el banquillo y con el danés Nicklas Bendtner en punta de ataque, el Arsenal se mantiene fiel a su estilo de toque y despliegue ofensivo. La presencia del danés en punta representaba una pequeña vuelta de tuerca hacia un fútbol más práctico, confiado en el olfato de Bendtner para resolver el encuentro. Sin embargo delante se han encontrado a un equipo muy ordenado y multiplicándose en el esfuerzo defensivo, confiados en sorprender a los locales al contraataque, con la gran baza del buen estado de forma del delantero Carlton Cole.

Los medios 

Fuimos muchos los sorprendidos cuando Tévez y Mascherano ficharon a principio de temporada por el West Ham, ya que teóricamente su potencial servía para equipos de mayor nivel, e incluso eran varios los rumores de que había clubes muy importantes interesados en ellos.
El fútbol argentino ha vivido con cierta incertidumbre la trayectoria de uno de sus jóvenes portentos, de uno de los ídolos, de los más reclamados para la selección, Carlitos Tévez, en Inglaterra. La vida de este futbolista es de novela. De un barrio bajo llegó a Boca donde arrasó y se confirmó como el mejor jugador de Sudamérica. El fondo de inversiones MSI, que controla el Corinthians, lo compró. La presión a la que estaba sometido en Buenos Aires era insoportable y le obligó a marcharse. En Brasil siguió triunfando, haciendo goles por doquier, pero tras el Mundial una serie de peleas con el técnico le llevaron a salir por la puerta de atrás junto a Mascherano al West Ham, con el fin de promocionar a ambos en los Hammer, comprado poco antes por el millonario islandés Eggert Magnusson, y luego venderlos a precio de oro.
A pesar de que sólo tiene 22 años, Javier Mascherano es uno de los grandes valores con los que cuenta actualmente Argentina, aunque desde que cruzó el charco con el objetivo de triunfar en Europa las cosas no le han salido demasiado bien.

