Estamos acostumbrados a poner finos a los jugadores que, por hache o por be, exageran hasta límites insospechados un agarrón, un roce, una pequeña caricia dentro del área. El objetivo de estos sujetos no es otro que tratar de tomar el pelo a los árbitros de turno, que si bien a veces caen en la trampa, cuando se dan cuenta del intento de engaño sacan sus armas (léase las cartulinas) para estampárselas en la cara del desdichado futbolista. No pienso nombrar a ninguno para no herir sensibilidades, sino que vamos a ver la misma teatralidad desde el otro punto de vista. Vamos, lo que viene siendo el cazador cazado. Porque en este caso, o en el vídeo que ilustra el post, es el colegiado el que simula una agresión. Sucede en Brasil, concretamente en la Serie D, y en duelo entre Operário y Mirassol. Ver para creer. Si yo fuese el jugador que le hace el arrumaco, me agacho, le cojo una tarjeta y lo expulso. Por teatrero.
Vídeo | YouTube
Vía | Bar Deportes





