Comienza a animarse el mercado de fichajes. Si en España son el Real Madrid y el Atlético quienes últimamente están inmersos en diversas y sonadas transacciones, con el Barcelona pendiente de todo cuanto rodea a Cesc, el mercado internacional no le va a la zaga y los clubes de las grandes ligas trabajan con esmero para reforzar sus plantillas. En el caso que nos ocupa son dos españoles quienes protagonizan dos de los traspasos del día de hoy: Garrido deja el Manchester City con destino al Lazio mientras que Zapater abandona el Calcio y la camiseta del Génova para enrolarse en las filas del Sporting de Lisboa.
Garrido cambia de club y de liga pero no de colores: continuará vistiendo cada domingo la camiseta celeste pero en esta ocasión será el escudo del Lazio el que luzca en la elástica. Hace pocos meses, Atlético y Valencia se interesaron por su situación pero el donostiarra tenía la firme intención de triunfar en el ambicioso proyecto de los citizens. Sin embargo su papel en el club de Manchester nunca fue protagonista y Bridge supuso una dura competencia a pesar de que Mancini sí contó algo más con él que Mark Hughes anteriormente.
La llegada de Kolarov, procedente precisamente del Lazio, supone un overbooking en el lateral izquierdo del City que ha acabado con Garrido en el club romano donde tendrá la difícil papeleta de sustituir al jugador serbio por el que se interesó Mourinho para el Real Madrid. Con Filipe contratado por el Atlético y el Valencia sin liquidez tras las contrataciones de Soldado y Aduriz, el Calcio será el nuevo destino del ex jugador de la Real Sociedad, club donde destacó desde muy joven llamando la atención de varios clubes.

Cuatro goles que podrían haber sido cinco, seis, siete, o unos pocos más si Henry no se hubiese topado con un muro infranqueable llamado César. El portero detuvo ocasión tras ocasión del crack francés y fue de lo poco salvable de un Zaragoza que pasó por la Ciudad Condal como si de un turista se tratara. De regalo se llevó una soberana lluvia de goles por parte de un Barcelona que de la mano sus ‘locos bajitos’ Messi, Iniesta y Deco se sitúa más cerca de la cabeza y despeja, si queda, alguna de las dudas respecto a su juego. 

