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	<title>Notas de Fútbol</title>
	<link>http://www.notasdefutbol.com</link>
	<description>Weblog colectivo dedicado al mundo del fútbol y todo lo que le rodea.</description>
	<pubDate>Tue, 13 May 2008 17:11:29 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA[Aquellos días en los que todos fuímos "Bould Bhoys"]]></title>
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      <pubDate>Tue, 13 May 2008 11:42:26 GMT</pubDate>
      <author>Enrique Vaquerizo</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="centro" id=image11643 alt=Celtic src="http://img.notasdefutbol.com/2008/05/celtic1.jpg" /><br />
“<em>More beer, guy, musho Beti ”, “Ojú como tragan los guiris estos</em>” Los protagonistas de este diálogo imposible eran un hincha del Celtic de Glasgow absolutamente borracho y un camarero sevillano que lo contemplaba divertido. Escenas tan surrealistas como estas se convirtieron en habituales aquellos días de Mayo de 2003, cuando <strong>80.000 hinchas del Celtic tomaron las calles de una Sevilla</strong> que albergaba la final de la Copa de la UEFA.</p>

	<p>Todos estos recuerdos me asaltan en <strong>la víspera de la final de esta edición</strong>. El eterno rival del Celtic, el Glasgow Rangers se encuentra ante la posibilidad de lograr lo que sus vecinos fueron incapaces. Conseguir el primer título europeo para el fútbol escocés en más de veinticinco años. El último fue la Recopa lograda por el Aberdeen  frente al Real Madrid en 1983. Las calles de Manchester ya acostumbradas al ambiente que imprimen los aficionados británicos, no vivirán la misma conmoción que sufrió Sevilla hace cinco años.<a name="more"></a></p>

	<p>Fue mi primer contacto con el fútbol británico, pero quedé realmente sacudido por el impacto. <strong>Tres días antes de la final ya había más de treinta mil Bouls Bhoys</strong> (Muchachos valientes como se apoda a los aficionados del Celtic) en la ciudad, la mayoría de ellos sin entrada. Familías enteras, portando banderas irlandesas, cantando sin parar ya desde mucho antes del partido. Y sobre todo ilusión, un brillo especial en los ojos del que se encuentra ante una ocasión única en cuarenta años. Emocionante escuchar como un padre le hablaba a su hijo entre pinta y pinta de la hazaña de &#8220;The Lisbon Lions&#8221; y el gol de Chambers en la copa de Europa del 66. </p>

	<p>Y la cerveza, la noticia corrió como un reguero de pólvora por la ciudad, ochenta mil escoceses habían acabado con las reservas de Cruzcampo en Sevilla, camiones cargados del preciado líquido llegaban dispuestos a socorrerlos desde Huelva y Málaga.<strong> Los habitantes de la ciudad no tuvimos otra elección, había que entregarles nuestro apoyo a aquellos rubios y alegres muchachos</strong>. Los revendedores, camareros, marujas guardaron un pequeño rincón verde en su corazón. Hasta los carteristas y trileros de la calle Sierpes respetaron aquella golosa presa y rebajaron el importe de sus timos.</p>

	<p>Las aficiones del Sevilla y el Celtic quedaron hermanadas para siempre aquellos días. Cuatro horas antes del partido, una marea verde se desplazaba por la Avenida de la Constitución bramando el &#8220;You´ll never walk alone&#8221;. Los balcones normalmente engalanados para recibir las procesiones de Semana Santa se poblaron de sevillanos. <strong>Boquiabiertos y con el vello de punta contemplábamos desfilar las raíces tribales del fútbol</strong>. </p>

	<p>Aquella final fue un duelo particular entre Larson y Deco, &#8221; El rey de reyes&#8221; como lo bautizaba su afición no pudo hacer nada ante Mourinho y sus chicos. A todos se nos partió el corazón contemplar las familias enteras destrozadas al acabar la final, duró un instante, había más cerveza que beber. Mañana no serán The Bould Bhoys quienes se jueguen la gloria, sino &#8220;los Gers&#8221;, no serán católicos sino protestantes, unionistas y no proirlandeses. Pero no podré evitar un pellizco de simpatia por una forma de entender el fútbol y la vida tan antiguas como el propio juego.</p>

 



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