Camerún (3-0) Sudán .
Entre los jugadores que podemos contemplar en Ghana, un gran número de ellos atesoran una gran calidad, hay cracks de nivel internacional, alguno es capaz de transformar el curso de un partido en un lance aislado, pero sólo uno de ellos tiene la capacidad de cambiar por si sólo el signo de un equipo, hasta posiblemente de un campeonato, y marchar directo hacia la leyenda a ritmo de goles. El mejor Eto´o ya ha vuelto, volcánico, ligero y letal como acostumbraba (para mí puede que ya esté sólo en el lugar de mejor africano de la historia). De su mano, Camerún pega un golpe encima de la mesa y avisa a Ghana y Costa de Marfil de que son ellos quienes cuentan con el rey de África.
Tras un inicio desastroso contra Egipto, Camerún ha ido a más, creciendo junto a Eto´o, y a pesar de que los dos rivales siguientes no han tenido demasiada entidad, comienza a asustar. Sudán fue un mero juguete en sus manos. Los de Otto Pfister han ido ganando en solidez defensiva, y aunque menos inspirados ofensivamente contra Sudán que contra Zambia, el efecto Eto´o se antoja suficiente para solucionar partidos. Abría de penalti el marcador en el minuto 27, batiendo así el record de máximo artillero de la competición en posesión del marfileño Pokou. Khider hacía poco después el 2-0 al marcar en propia puerta. A partir de ahí, el partido ya no tendría más historia, sólo esperar al descuento para que el absoluto protagonista del partido pusiese la sentencia.



