Los medios se hacen eco hoy del fichaje de Diego Tristán por parte del West Ham. Zola recurre al delantero de La Algaba para suplir la lesión de su delantero Dean Ashton. Nuevo destino para el sevillano que encadena un fracaso detrás de otro tras dejar atrás sus mejores años en el Deportivo de la Coruña. Tristán se incorpora a la Premier desembarcando en un equipo más que interesante. De la mano de Zola el West Ham ha levantado el vuelo y marcha quinto clasificado. Una lástima que lo que llegue a la Premier sea tan sólo el despojo de un jugador que un día fue magnífico. Para mí uno de los delanteros centros con más potencial que ha dado el fútbol español en los últimos quince años.
Resulta doloroso comprobar el descenso a los infiernos de un jugador que un día fue muy grande en nuestra liga. Su caso se asemeja al de Mendieta, arrastrando sus últimos años por Ligas foráneas lejos del resplandor que algún día tuvieron. En sus últimas tres temporadas como jugador, Diego Tristán ha sido capaz de anotar tan sólo tres goles. Tras quedarse sin ficha en el Deportivo, donde sus continuos desmanes, falta de disciplina y enfrentamientos con Irureta le dejaron sin ficha regresó al orígen de su explosión, el Mallorca. Su segunda parte en la isla fue más que decepcionante, trece partidos y ni un sólo gol. Su aventura italiana en el Livorno ha supuesto una decepción más. Apenas dos goles y la sensación de que como jugador es casiirrecuperable.

Los partidos entre Arsenal y Manchester United de los finales 90 y primeros años de la presenta década del nuevo milenio eran todo menos amigables. Ambos equipos, antes de la irrupción del Chelsea de Abramovich y ante la ausencia competitiva del Liverpool (hace casi veinte años que los reds de Anfield no ganan la Premier), se discutían en solitario la hegemonía del fútbol británico, y más desde la llegada al banquillo, primero de Highbury y ahora en el nuevo Emirates Stadium, de Arséne Wenger. Míticas ya quedan en el recuerdo por ejemplo las broncas en los túneles de vestuarios entre Patrick Viera y Roy Keane, capitanes por entonces de ambos equipos.
En su edición de hoy, el diario El País, con su buen gusto habitual en sus páginas deportivas, nos obsequia con dos piezas deliciosas: el artículo semanal de Santiago Solari (tremendo descubrimiento a la hora de escribir) y una interesante entrevista a un mito del fútbol italiano y de la Roma, Bruno Conti.
El Parma es el claro ejemplo de lo tambaleante que es el fútbol. Lo único seguro que hay en este deporte es que nunca desaparecerá. Sin embargo, todos los que lo practican no pueden decir lo mismo. Este equipo ha visto lo que es la cima y el valle. El juego en Europa y la lucha por no descender en Italia. Un contraste demasiado fuerte. 

