Favoritos de 1701 en Notasdefutbol http://www.notasdefutbol.com/usuario/ seleccionado por 1701 http://www.notasdefutbol.com <![CDATA[Los jugadores de La Roja no han mordido a un perro]]> http://www.notasdefutbol.com/futbol-mediatico/los-jugadores-de-la-roja-no-han-mordido-a-un-perro http://www.notasdefutbol.com/futbol-mediatico/los-jugadores-de-la-roja-no-han-mordido-a-un-perro Fri, 03 Jun 2011 13:52:31 +0000 seleccionado por 1701 correaperroespana.jpg
Dentro de lo que en periodismo se conoce como “noticiabilidad”, hay una clásica cita que a buen seguro muchos conoceréis: No es noticia que un perro muerda a un hombre pero sí que un hombre muerda a un perro. Un ejemplo de dicha mala praxis lo hemos vivido esta semana con el dichoso tema sobre el ambiente en la Selección. Y es que claro, nuestros queridos y admirados medios de comunicación ya no tienen a Mourinho y sus por qués, ni a Guardiola y su colonia, ni a CR7 y sus “lo que sea”; ni siquiera una pequeña concentración de colchoneros al grito de Enrique Cerezo, queremos tu pescuezo. Así que no les ha quedado otra que recurrir a los perros que muerden a personas.

Cada vez que un seleccionado se les ha puesto a tiro, dale que te pego con la dichosa preguntita sobre el ambiente. Y si no, bien vale un vídeo con una voz en off desgranando cada gesto, o un artículo de opinión en el que mostrar lo preocupado que uno se siente ante una posible desintegración de La Roja. Pamplinas y más pamplinas. Que levante la mano aquel que no tenga un par de compañeros de curro a los que no soporte.

Es innegable que el carrusel de cuatro partidos seguidos entre Barça y Madrid trajo consigo una tensión que, en eso estaremos de acuerdo todos, traspasó todas las fronteras de la normalidad. Que si por qué, que si el puto amo, que si tú te tiraste, que si el otro me pisó... Al final, lo único imborrable es que de los tres títulos en juego, el Barça ganó dos y el Madrid, uno. Lo demás poco importará en cuanto haya otra asunto al que prestar atención. Empezando por los jugadores. Gente profesional que, pensando en el bien de su equipo, cometió errores. Pero ahora ya no son jugadores de un club, ya no son unos profesionales que se deben a un club porque, entre otras cosas, han firmado un contrato. Ahora son jugadores de España que acuden a la convocatoria de la Selección como amateurs, es decir: por amor.

Si surgiera algún problema, la solución está ahí. A aquel que anteponga sus intereses o resquemores personales al amor por los colores de su Selección, se le pone de patitas en la calle. No olvidemos que, después de todo, tenemos la inmensa suerte de tener un seleccionador como Vicente Del Bosque, un tipo del que no me cabe duda de que no le temblará la mano si tiene que pegar alguna colleja o mandar para casa al tontito de turno. Recordemos, por ejemplo, que Del Bosque fue el mejor entrenador, si no el único, a la hora de manejar un vestuario con potencial conflictivo, como era el vestuario galáctico del Madrid en la Primera Era Florentino.

Aunque, bien pensado, puede que, involuntariamente, estos periodistas tan pesados como faltos de recursos acaben provocando un efecto positivo en el vestuario de la Selección. Pocas cosas hay que unan más a dos personas que tener un enemigo común. No me extrañaría que las primeras palabras que hayan intercambiado dos jugadores cualquiera del Barça y del Madrid hayan sido algo así como Qué pesaditos los puñeteros periodistas, ¿no? / Ya te digo, a mí también me dieron el coñazo con lo mismo…

]]>
<![CDATA[Que no se vuelvan a repetir cuatro Clásicos]]> http://www.notasdefutbol.com/futbol-mediatico/que-no-se-vuelvan-a-repetir-cuatro-clasicos http://www.notasdefutbol.com/futbol-mediatico/que-no-se-vuelvan-a-repetir-cuatro-clasicos Thu, 28 Apr 2011 15:47:27 +0000 seleccionado por 1701 Circo teatro

Hace un par de días hablábamos del más reciente precedente de las semifinales entre Madrid y Barça en semifinales de la Liga de Campeones. Me sirvió para echar la mirada atrás y recordar cómo se vivían los clásicos enfrentamientos entre los dos grandes del fútbol español, y sin la intención de caer en aquello de cualquier tiempo pasado fue mejor, añoro que el fútbol prime en estas cuestiones. La rivalidad e incluso la crispación siempre estuvieron presentes en estos partidos que rara vez ofrecían buen fútbol, pero al menos es del deporte en cuestión de lo que se hablaba. Ayer, sirva como ejemplo, no jugaba Iniesta, ése que nos dio un mundial, pero eso era lo de menos.

Supongo que era previsible que ocurriera esto. Un solo clásico, en esta temporada, tenía todos los ingredientes para convertirse en una batalla campal. Con nada menos que cuatro era fácil imaginar que la tensión aumentase partido tras partido y que los protagonistas discurriesen por unos derroteros como los que estamos observando. Lo que podría ser una fiesta del fútbol entre los dos equipos que más posibilidades generan en el mundo no se ha convertido sino en un deleznable espectáculo en el que el balón no sería de extrañar sintiese vergüenza ajena. Es difícil que se vuelvan a repetir unas condiciones como las actuales en la que en apenas dieciocho días se vean las caras los dos clubes. Que así sea.

Podríamos recoger todo lo ocurrido estos últimos días y hacer un serial de televisión, cambiándoles a Mourinho y Guardiola sus Josés por Carlos Manuel y Domingo Alberto, hacer capítulos de media hora y dejar finales abiertos en los que la tensión dramática se incrementase subiendo el volumen de la música. El fútbol sería como la isla perdida de Lost: un motivo para contar las vidas de los protagonistas y su búsqueda de la redención. Mourinho y Guardiola antagonistas: la fe ante la razón. Vivir juntos, morir solos: al fin y al cabo, ni contigo ni sin ti. Al igual que la isla, el fútbol ha sido también difícil de encontrar estos días.

También podría ser como Carnivále, donde la feria que nos rodea no es sino una excusa para la eterna lucha entre el bien y el mal, con Guardiola haciendo del joven sanador y Mourinho del diablesco sacerdote. Quién sabe si algún día Mourinho aparecerá con un tridente, muchos lo esperan sin duda. O saltar al mundo del celuloide y rodar El imaginario del Doctor Mourinho, con Busquets, Pedro y Alves como impagables actores de teatro. Pasen y vean: vislumbrarán todo un mundo de novedades ante sus ojos, pero tengan cuidado con sus almas.

Podríamos ponernos en la piel de Tim Burton y filmar Guardiola en el País de las Maravillas, adonde cae a través de un agujero tras perseguir a Messi, que corría de un lado para otro. Allí conocería a un excéntrico portugués que toma el té y viste un extraño sombrero. Ahora que están de moda los remakes, también podríamos rodar la nueva versión del clásico de Spielberg El diablo sobre ruedas, donde un estresado entrenador barcelonés conduce por desoladas carreteras y descubre cómo un implacable camión blanco le persigue con insanas intenciones de atropellarle.

Un espectáculo esperpéntico, al fin y al cabo, propio de vodevil entre los dos clubes de los que más se puede esperar no sólo en la liga española, sino de todo el fútbol europeo, se supone. ¿No era una final anticipada? ¿Y hemos estado a la altura? Unos tienen media liga en el bolsillo y un pie en Wembley, y otros han ganado la Copa del Rey, pero en muchos aspectos han perdido los dos.

Estas cosas se disfrutan más, creo, aisladas entre sí, degustándolas, por decir algo, desde una perspectiva más alejada. En cualquier caso no se harán esperar: aparte de la vuelta de la semana próxima, en agosto tendremos dos más.

Foto | Jsome1

]]>
<![CDATA[Una gran obra en tres actos]]> http://www.notasdefutbol.com/copa-del-rey/una-gran-obra-en-tres-actos http://www.notasdefutbol.com/copa-del-rey/una-gran-obra-en-tres-actos Thu, 21 Apr 2011 14:09:09 +0000 seleccionado por 1701 redes.jpg
Después de reposar todo lo visto y vivido ayer y haber leído muchas crónicas (y releído la misma propia), me gustaría tocar algunos temas que ayer me vi obligado a dejar en el tintero o ampliar algunos puntos en los que, por lo que fuera, me quedé algo corto. podemos decir que hubo tres partidos en uno: una primera parte en la que ganó la pizarra del Mourinho, una segunda en la que se impuso el ideairo de Guardiola y una tercera reservada para la épica y el drama que estuvo precedida por un gran momento que pareció un cuadro pintado por pintor genial. Una obra en tres actos, con lo que les gusta el teatro a Mourinho y Guardiola…

Mourinho anuló al centrocampo blaugrana

Muchos hemos criticado al entrenador luso por su timorato planteamiento del partido de Liga del sábado pasado. Yo no hablo por nadie más que por mí mismo, pero creo que la crítica de entonces no está reñida con la alabanza de hoy, siempre y cuando se sea consecuente con lo que se dijo y con lo que se piensa. No hacía falta ganar una final para demostrar que la única manera de jugar bien es la del Barça, porque dicha afirmación es una tremenda tontería. Hay muchas formas de jugar bien, y si en vez de hablar de jugar bien, lo hacemos de ganar, el abanico de métodos y posibilidades se amplía enormemente.

Como decía en la crónica, en el partido de Liga el Madrid dejó tocar al Barça, apenas presionó la salida del balón hasta que se vio por detrás en el marcador, y se dedicó a esperarle muy cerca del área defendida por Casillas. Pero en la gran final de anoche, los tres centrocampistas de Mourinho cumplieron roles totalmente diferentes. Para empezar, comenzaron a presionar mucho más arriba, intentando que la medular blaugrana nunca pudiera darse la vuelta tras recibir el balón de la defensa. Alonso y Khedira leyeron extraordinariamente bien cuando debían perseguir a Xavi e Iniesta y cuando debían apoyarse en Pepe para marcar en zona.

Pepe hizo otro gran partido en el primer tiempo y hasta pudo coronarse si el palo no hubiese escupido su excelente remate de cabeza al filo del descanso. Es una pena que con las estupendas condiciones que tiene para ser un grandísimo jugador tenga la cabeza de un macarra de barrio de quince años. Ayer Mourinho le dio más libertad para moverse y lo cierto es que su punto de partida, el epicentro de su zona de acción fue la posición de mediapunta, es decir, siempre por delante de Alonso y Khedira, con Di María y Özil flanqueándolo y sólo CR7 por delante de él. Hay que felicitar a Mourinho por haberse sacado de la manga un arma mucho más cortante de lo que se esperaba: un central físico y pegador moviéndose por la zona de un mediapunta. Una genialidad.

El ideario blaugrana encontró el camino pero no la meta

Momento importante para Guardiola el que vivió en el descanso de la final de Copa. Su equipo no había sido capaz de encontrar su sitio en los primeros cuarenta y cinco minutos. El paso adelante del trivote de Mourinho había desconectado al centrocampo blaugrana y el Barça, partido a la mitad, apenas había inquietado la portería de su rival. El papel jugado por Guardiola en el vestuario debió pasar más por reforzar la moral y la confianza en el sistema que por haber hecho algún cambio estratégico más allá de insistirle a Villa y Pedro que abrieran más el campo.

La clave estuvo en que Iniesta aprovechó el enfriamiento de Alonso y Khedira para realizar un trabajo de costura con el que consiguió pespuntear a su equipo. El Barça se adueñó del balón, consiguió darle más fluidez desde el inicio de la jugada y encontró las líneas de pase y movimiento que en la primera parte no aparecían por ningún lado. Hizo bien lo que mejor sabe hacer pero no se cobró la pieza. A pesar de jugar con dos delanteros que están bastante fuera de tono, casos de Pedro y Villa, el Barça no logró poner un pica en Flandes porque Casillas es mucho Casillas. Si los blaugrana hubieran logrado un gol y acabado llevándose la ciudad, hoy estaríamos hablando de una confirmación más de que hay que mantener el estilo y la filosofía hasta el final. ¿Ha cambiado eso un gol? No debería. Y menos con la Champions League y su consiguiente posibilidad de desquite por delante.

Un momento memorable

En el pequeño descanso entre el final de los noventa minutos y el comienzo de la prórroga pudimos ver un maravilloso cuadro. Arropados por el color y los cánticos de sus respectivas aficiones, un equipo a cada lado, ambos formando un círculo entre jugadores, suplentes y cuerpo técnico, con sus respectivos entrenadores en el centro, arengando a los suyos, insuflándoles moral y energía. No hay dos ideas más opuestas en el fútbol actual que las de José Mourinho y Pep Guardiola. Cada uno con su estilo, con su forma de entender el fútbol, la competición y la modernidad, no cabe duda de que son los dos mejores entrenadores del mundo, los dos técnicos más modernos. Y por ello están abocados a encontrarse una y otra vez en grandes y épicas batallas hasta que llegue un día en que se pueda decir que uno ha derrotado definitivamente al otro.

En los deportes de equipo quedan muchas reminiscencias del antiguo arte de la guerra. Y si algo no ha debido cambiar mucho es el difícil arte de la arenga. Un gran líder debe saber qué decir y cómo decirlo, pero, sobre todo, tener algo que decir. En este sentido, el papel que jugaron Mourinho y Guardiola no debe diferir demasiado del que jugaron en su momento Darío o Alejandro, Aníbal o Escipión, César o Pompeyo. Es increíble el efecto que pueden llegar a tener unas pocas palabras, pronunciadas en el momento adecuado y en el tono apropiado. Lo que hubiera dado porque hubiera habido un par de micrófonos que recogieran la oratoria de Mourinho y Guardiola (como se hace en otros deportes menos endiosados…).

La importancia de saber ganar y saber perder

El Barça de Guardiola es un equipo que nunca acude al juego duro, sí de modo circunstancial e individual, pero nunca como estrategia de equipo. Así que ayer me gustó ver que no cayeron en un fútbol violento tras el gol recibido en la primera parte de la prórroga. Asimismo, creo que igual que a Cristiano Ronaldo no se le deja pasar ni el más mínimo error, hay que reconocer que ayer estuvo perfecto en la entrevista que le hicieron en TVE justo después del pitido final. No se puso a rendir cuentas (como mucha gente esperaría) y elogió el juego de su equipo y el del Barça. Habrá quien diga que eso es lo normal, pero creo que no está de más alabar a quien normalmente se lleva más palos de los que se merece.

Luego está el caso de los cortes de manga de Pepe. Como decía arriba, qué pena de mentalidad. Qué podría ser de ese físico y ese instinto si tuviera una inteligencia a su misma altura… Lo de sacar la butifarra a relucir no es nuevo (ni estamos ante su última aparición). Lo curioso del asunto es que casi siempre son jugadores extranjeros los que hacen semejante indignidad: Schuster, Giovanni, Pepe… Gente con una débil confianza que necesitan ser más papistas que el Papa para sentirse congraciada consigo misma y con la grada. Como hemos visto en este blog en otras muchas y diferentes ocasiones, aquellos que a la hora de la victoria en lugar de celebrarlo, lo primero que se les viene a la cabeza, la primera necesidad básica que les exige su cuerpo, es rendir cuentas y mofarse del rival, son gente que no suelen merecer la pena.

Foto | jikatu

]]>
<![CDATA[La Edad de las Cavernas Mediáticas: el homo roncerus y el homo carazensis]]> http://www.notasdefutbol.com/futbol-mediatico/la-edad-de-las-cavernas-mediaticas-el-homo-roncerus-y-el-homo-carazensis http://www.notasdefutbol.com/futbol-mediatico/la-edad-de-las-cavernas-mediaticas-el-homo-roncerus-y-el-homo-carazensis Mon, 14 Mar 2011 17:34:27 +0000 seleccionado por 1701 la-guerre-du-feu-original.jpg
(...) No fue penalti. Sí fue penalti. Amarilla al delantero por tirarse. Penalti como una catedral. Los árbitros siempre ayudan al Barça. Los árbitros llevan toda la vida ayudando al Madrid. A los nuestros les pegan más. A vosotros os pitan más penaltis. Siempre jugáis contra diez. ¡Llorones! ¡Villarato! Franco nos robó a DiStefano (...)

El párrafo anterior recrea una conversación tipo entre dos homínidos de las tribus más representativas de la Edad de las Cavernas Mediáticas: el homo roncerus y el homo carazensis. Ambas especies coexisten en una simbiosis total: no pueden vivir la una sin la otra y se necesitan mutua e imperiosamente para justificar su propia existencia. Si uno de los dos desapareciera (hipótesis improbable: mala hierba nunca muere), el otro se sentiría perdido y estaría condenado a la extinción, o, cuando menos, a dar un salto evolutivo para sobrevivir en un mundo totalmente nuevo. A continuación os ofrecemos una breve descripción de las principales características de cada uno de ellos.

El homo roncerus

El homo roncerus rinde pleitesía al dios Santiago Bernabéu; sin embargo a quien eleva la mayoría de sus plegarias es al Espíritu de Juanito, un ente espectral que mora en Chamartín y del que cada noche se oyen una serie de psicofonías que parecen decir: “castaaaaa”, “honoooooor”, “noventa minuti nel Bernabeu…”. El roncerus no ha sabido digerir que, si bien antaño imperaba en gran parte del territorio ibérico, ahora es otro homínido, el carazensis, el que tiene una posición dominante. Pero lejos de reconocer su parte de culpa en ello, lo justifica todo a partir del cambio climático que se ha dado en su medio ambiente, en el que todas las fuerzas vivas se han conjurado en su contra. La única razón existente para que su especie no sea capaz de imponer su ley sobre todas las demás es que su hábitat natural se ha corrompido.

Tras un lustro en clara decadencia el homo roncerus ha vuelto a confiar su suerte al gran césar Florentino Pérez, mitad hijo pródigo, mitad emperador vitalicio. En su segundo mandato el llamado Ser Superior ha encomendado la misión de recuperar el terreno perdido a un profeta venido de tierras extranjeras, el portugués José Mourinho, quien en apenas seis meses se ha convertido en El Elegido, el único que será capaz de devolverles a la Tierra Prometida, ese lugar que el roncerus cree que se merece por auspicio divino.

El primer versículo de la versión roncerus de la Biblia Blanca es “El Real Madrid está por encima de todo”, y continua: “el resto de pueblos que moran la tierra deben sumisión y obediencia al madridismo y es obligación de todo madridista hacer que la ley se cumpla, a costa de su propia vida”. Es tal la irracionalidad de la fe del homo roncerus que, ante una situación que ofrece un sinfín de razones lógicas, no es capaz de encontrar explicaciones sin acudir a una serie de creencias místico-esotéricas que lo empujan a engendrar la más excéntrica gama de conspiraciones que jamás se haya visto. Ellos nunca tienen la culpa de nada, nunca se equivocan: todo lo que les pasa es culpa de los demás, que están todos confabulados para hacerles la vida imposible por, según dicen ellos, rencor, celos y envidia cochina.

El homo carazensis

El carácter del homo carazensis está fuertemente marcado por un pasado de sufrimiento mal digerido en el que, salvando algunas épocas, siempre ha estado por debajo del homo roncerus. Hace unos años fue evangelizado y abrazó el monoteísmo y, desde entonces, su único y verdadero dios es Johan Cruyff. Hasta hace poco aplaudían los sermones del ex rabino Joan Laporta, pero no han tenido ningún reparo en darle la espalda (sin importarles que se le acaben comiendo los leones), mientras que, por otro lado, han abrazado un Nuevo Testamento escrito a partir de las doctrinas del mesías, Pep Guardiola, el Hijo de Dios, el Ungido, el Infalible, Aquel que mea colonia. Su palabra es palabra de Dios y, por consiguiente, no cabe la posibilidad de que alguna vez se equivoque.

Para el carazensis, Madrid (o La Meseta, como ellos le llaman) es la nueva Sodoma y Gomorra, una ciudad dominada por el vicio y la inmoralidad, y Mourinho es el falso profeta que encarna todos los males. En consecuencia, no son pocas las oraciones que rezan sobre el Día del Juicio Final, cuando El Portugués recibirá su castigo y arderá en el infierno para toda la eternidad, castigado a asistir a la misma obra de teatro hasta el fin de los días, una tragicomedia titulada El luso iluso.

El homo carazensis ha vivido tantas generaciones sintiéndose inferior que ahora es incapaz de disfrutar de su gran momento sin acudir al sufrimiento de su rival y, como consecuencia de ello, su verdadera felicidad nace más del padecimiento de su enemigo que de su propia buenaventura. Ahora, el carazensis desprecia cualquier otro modo de vida pues, en comparación con ellos, las demás especies son unos vulgares pecadores. Suya y solamente suya es la excelencia y, en consecuencia, sólo ellos merecen la gloria eterna. El homo carazensis está tan crecido, se siente tan superior, que de vez en cuando penetra en territorio enemigo y sube a la montaña conocida como Punta Pelota para verse las caras con el roncerus, enfrentándose con danzas ancestrales y cánticos guturales difícilmente inteligibles para el resto de homínidos.

El roncerus y el carazensis son las dos especies más llamativas de nuestro entorno, pero no las únicas; ahí están el homo relañensis (también llamado homo villaratus), el homo carrascus (vulgarmente conocido como lupus), el homo indaster (o quetalis marquistas)... Lamentablemente, de momento hemos de quedarnos aquí debido a que nuestro departamento de antropología está en huelga por una amenaza de ERE. Quizá en un futuro profundicemos un poco más en nuestra riquísima y salvaje biodiversidad mediática.

Imagen | Fotograma de En busca del fuego (La guerre du feu, 1981), película dirigida por Jean-Jacques Annaud, basada en la novela homónima de J. H. Rosny

]]>
<![CDATA[<em>Elogía</em> del mediapunta pasador]]> http://www.notasdefutbol.com/cultural/elogia-del-mediapunta-pasador http://www.notasdefutbol.com/cultural/elogia-del-mediapunta-pasador Thu, 10 Feb 2011 16:44:52 +0000 seleccionado por 1701 tacoazogutierrez2.jpg
El gol es la salsa del fútbol, dicen, un tremendo topicazo que todo futbolero aprende ya de niño dentro del Catálogo Balompédico de Frases Manidas. Si aceptamos que el gol es la salsa, no podemos sino reconocer que entonces el pase es el ingrediente principal. Y sí, la salsa es lo que le da sabor a la comida, pero sin el ingrediente principal, simplemente, no hay comida. Entre todos los tipos de pase que existen, la modalidad más artística es la asistencia de gol, ese toque cuyo fin es encontrar un receptor que se preste a enviarlo a la red, que es la cama donde quieren echarse a dormir todas las pelotas.

Durante los años 90 el fútbol estaba en un punto evolutivo donde todo giraba alrededor del mediapunta, del Diez, del asistente. Por aquellos años era difícil encontrar un equipo o una selección de nivel que no contara en su once con un especialista en el último pase. De entre todos esos artistas que guarda mi memoria hay dos nombres que destacan por encima del resto: el gran Michael Laudrup y el qué-pena-que-no-le-haya-ido-mejor Iván De la Peña.

En los últimos años del milenio la moda cambió y al mediapunta pasador le comió el terreno un primo con un perfil más goleador. De hecho, comenzó a ser poco menos que inconcebible tener en el once a un tipo al que no se le pedían tareas defensivas y que aún encima no tenía mucho gol. Así fue como Lo Pelat, un genio por el que un lustro antes cualquier equipo europeo hubiera tirado la casa por la ventana, vio como el fútbol le cerraba muchas puertas. Se vio obligado a salir del Barça, en el 98, con Louis Van Gaal en el banquillo, y en su periplo por Italia (Lazio) y Francia (Olympique de Marseille) tampoco encontró su sitio. Finalmente acabó encontrando amparo en el Espanyol, donde siempre dio la sensación de que podía haber sido mucho más grande si su carrera no hubiera dado tantos tumbos en los años clave.

Detrás del paradigmático caso de De la Peña, hay muchos otros especialistas en el último pase a los que la modernización los convirtió prácticamente en un modelo obsoleto, como si fueran jugadores analógicos en un fútbol digital. Fueron escorados a las bandas o retrasados de posición, reconvertidos contra natura por las nuevas exigencias defensivas en jugadores que ni podían ni debían ser. Se me vienen a la cabeza algunos animales que sufrieron el cambio climático y pasaron de ser depredadores a malvivir en un hábitat hostil, como Riquelme, Valerón o Guti... Y este cambio climático no lo puede negar ni el primo de Rajoy. Es un hecho demostrable:

Si miramos la tabla de mejores asistentes de las tres ligas europeas más importantes nos encontramos con unos datos esclarecedores. En Inglaterra los tres máximos asistentes son Arshavin (11), Rooney (10) y Nani (10), tres jugadores que juegan por detrás de un Nueve, pero que no son ninguno de ellos un mediapunta o un especialista en el pase. En Italia los tres primeros son Cossu (11), Lavezzi (10) e Ibrahimovic (9). El primero es un centrocampista del Cagliari cuyo rendimiento ha mejorado mucho desde que lo sacaron de la banda y lo metieron a jugar más adentro, pero los otros dos son dos delanteros. Finalmente, en España el podio lo ocupan Messi (14), Alves (10) y Xabi Prieto (8), el único que se acerca al perfil de Diez noventero. De los nueve asistentes que acabamos de enumerar, dos son centrocampistas, uno lateral y los otros seis delanteros. El ocaso que ha vivido el mediapunta pasador es indiscutible.

Claro que esta historia no es nueva, sino que viene ocurriendo desde hace años. ¡Cuántas veces hemos dicho o escuchado que a Iniesta le faltaba gol para llegar a ser un crack mundial! O necesitaba ver más puerta para llegar al nivel de Gerrard o Lampard. Y sí, la repercusión mediática la adquirió con dos archiconocidos goles, pero a nadie se le escapa que el pase es la base de su genio. De modo que no sería de extrañar que ahora sean los ingleses quienes piensen de sus jóvenes promesas que les faltan pase para parecerse a Don Andrés… Al fin y al cabo, uno tiene la sensación de que todo es cíclico, e igual que los mediapuntas, tal y como los entendíamos en los noventa, perdieron terreno en el último decenio, es una cuestión de tiempo que vuelvan a reconquistar el mundo. En una nueva forma, evolucionada como no podría ser de otra manera, pero con el pase como principal arma. (Cavilo que quizá podemos encontrar un ejemplo del mediapunta del futuro en el embrión que es a día de hoy Thiago Alcántara.)

El impacto mundial que han producido el FC Barcelona y la Selección Española ya ha comenzado a cambiar el fútbol. No cabe duda de que dentro de una década miraremos estos años como un punto de inflexión en la lenta pero irrefrenable evolución de este deporte. El toque, la combinación, la pared y el último pase volverán a reinar por encima de la contención, el balón largo y el contraataque. Porque no sólo existen el Barça, el Arsenal, el Villarreal… Ya comienza a haber brotes verdes por doquier, como el ya treintañero Andrea Cossu o el donostiarra Xabi Prieto. El mediapunta pasador no ha muerto, así que la elegía no es completa y se fusiona con el elogio para titular este homenaje a la re-evolución que ya ha comenzado. Abrid paso al Diez que está porvenir.

]]>
<![CDATA[La signora se hace vecchia]]> http://www.notasdefutbol.com/calcio/la-signora-se-hace-vecchia http://www.notasdefutbol.com/calcio/la-signora-se-hace-vecchia Thu, 10 Feb 2011 11:28:49 +0000 seleccionado por 1701 velhaportuguesa.jpgCorren malos tiempos para la Juventus de Turín, muy malos. Desde el escándalo conocido como Calciopoli —o Moggigate— que llevó a los bianconeri a la Serie B los juventinos no levantan cabeza. O, para ser más justos, aquella temporada en Segunda fue la última que despertó cierto orgullo entre sus tifosi. Del Calciopoli trataremos en un futuro post, así que aquí nos centraremos en cuestiones más que nada deportivas a la hora de analizar el ocaso que vive el que no hace tanto era el mejor club de Italia.

Como todos recordaréis, en la temporada 2006-07 la Juve sufrió un descenso federativo, castigado a disputar la Serie B con un balance inicial de -17 puntos —más tarde rebajados a 9—. El club puso el proyecto de resurrección en manos de Didier Deschamps, que sufrió la deserción de jugadores como Cannavaro, Thuram, Zambrota e Ibrahimovic, mientras que logró mantener a veteranos de la talla de Buffon, Nedved o Del Piero. A pesar de haber comenzado el curso con saldo negativo, los bianconeri lograron firmar su vuelta a la Serie A con tres jornadas de antelación.

A pesar del éxito de sólo haber pasado un añito en el infierno, la directiva decidió deshacerse del entrenador francés y contratar a Claudio Ranieri, un técnico que puede hacerlo bien con un media-tabla, pero incapaz de dirigir grandes proyectos. En su primer año (2007-2008) llevó a la Juve al tercer puesto, con lo que retornaron a la Champions League, competición en la que fue eliminado al año siguiente por el Chelsea en octavos, mientras que en la Liga quedaban terceros después de destituir a Ranieri a pocas jornadas del final cuando aún eran segundos.

El siguiente proyecto (2009-2010) fue puesto en manos de Ciro Ferrara, inexperto pero con la vitola de ser un hombre de la casa; se le trajeron algunos buenos fichajes, como Grosso, Melo y, sobre todo, Diego. Sin embargo, la renovación de una plantilla muy envejecida se quedó en un amago y, bajo la dirección de un técnico sin experiencia, se cayeron a las primeras de cambio de la Champions primero y luego de la UEFA. La sangría de puntos en el Calcio acabó empujando a Ferrara a la puerta de atrás en Enero de 2010 y el elegido para sustituirlo no fue otro que el veterano Alberto Zaccheroni, que llevaba pre-jubilado tres años —ahora dirige a la Selección de Japón—.

Llegamos así a la presente campaña, en la que los dirigentes juventinos le dieron las riendas a un entrenador como Luigi Delneri, el trotamundos por antonomasia: como jugador estuvo en diez clubes diferentes y como entrenador lleva dieciséis, incluidos siete en los últimos siete años. En este curso se volvió a realizar un amago de renovación de la plantilla, deshaciéndose de Cannavaro, Zebina y Camoranesi —cuyas edades suman 103 años—. Sin embargo y por difícil de entender que parezca, también se desprendieron de jugadores como Diego, al que no le dieron tiempo ni compañeros para que pudiera ser el jugadorazo que es, Poulsen, un centrocampista que es mejor que cualquiera de los que se quedaron, y Trezeguet, que ha demostrado en España que a su olfato de gol no le falta vigor en las piernas. Sin olvidar que inexplicablemente decidieron ceder a Giovinco, principal promesa de la cantera bianconera.

Del otro lado, la política de fichajes no podría ser más vacilante. Este verano adquirieron cinco defensas, tres comprados, Bonucci, Motta y Traoré, y dos en calidad de cedidos, Rinaudo (del Napoli) y Sorensen (del archiconocido Lyngby Boldklub danés). Para el medio campo lograron las cesiones de Aquilani (del Liverpool) y Pepe (del Udinese), y al único que compraron fue a Krasic, por 15 millones de euros, que hasta ahora ha sido el que mejor se ha adaptado a Turín. Y por último, de momento, llegaron a un acuerdo con el Napoli para contar con los servicios de Quagliarella, cedido este año por 4,5 millones y con el compromiso de adquirirlo en Junio por 10,5 millones más. El napolitano ha sido el jugador que ha tirado del carro en el primer tramo de la temporada, pero estas Navidades se rompió los ligamentos cruzados y será baja para lo que resta de temporada.

Así que a pesar de las bajas, Delneri ha contado con una plantilla cuyo nivel está por encima de los resultados obtenidos, que difícilmente podían ser peores: la Juve cayó en cuartos de final de la Coppa, quedó eliminado en la Europa League tras sumar seis empates en los seis partidos de la fase de grupos —con rivales como el Salzburgo o el Lech Poznan— y en liga están en el octavo puesto, a sólo cuatro puntos de los puestos Champions pero dando una imagen que no invita al optimismo. Precisamente para salir al paso del pesimismo instaurado con la lesión de Quagliarella, el club se ha visto obligado a moverse en el Mercado de Invierno. En Enero han llegado Barzagli (que llevaba tres años en el Wolfsburgo), Luca Toni (del Genoa, que no viene a mejorar lo que ya tenían hasta hace unos meses con Trezeguet) y Alessandro Matri, delantero cedido por el Cagliari que ha aterrizado con buen pie pero aún está pro ver si rendirá al nivel de Quagliarella.

Así que al final nuestra mirada se dirige al lugar que hemos estado evitando hasta ahora: la dirección del club. Por un lado tenemos a al presidente Andrea Agnelli, que de momento no ha demostrado nada más que lo que dice su apellido. Su hombre de confianza, el director deportivo Marotta, ha manifestado tener un gusto pésimo a la hora de montar plantillas. La otra pata del banco es John Elkann, otro nieto del patrón Agnelli, que sin figurar en el organigrama, es quien verdaderamente controla el club pues posee la mayoría de las acciones a través de la petrolera Exor. Aunque pueda parecer lo contrario, el hecho de que la gente de Fiat y Exor estén metidos en el club no se ha traducido en importantes inversiones económicas, sino que viene ocurriendo justo lo contrario: la Juve ha logrado sanear mucho sus cuentas, pero la falta de inversión le ha hecho perder mucha potencia a su plantilla.

En medio del pasotismo de los nietos de Agnelli, la dirección deportiva del club ha instaurado una política totalmente desacertada. El equipo se ha italianizado en un momento en el que el fútbol italiano está pasando una época de malas cosechas, donde nadie ha cogido el relevo de Totti o el propio Del Piero, que definitivamente ya está mayor para llevar a la Juve a levantar algún trofeo, ya no digamos a La Squadra Azzurra... Pero lo más grave es que mientras se fichaban futbolistas italianos de equipos con menos solera que la Juventus, el club se ha ido deshaciendo de los jóvenes con más proyección, como Miccoli, Criscito, Balzaretti o Palladino —este último es un jugador en el que yo creía mucho—. El último en ser obligado a coger las de Villadiego ha sido, como ya hemos dicho, Giovinco, cedido al Parma.

Hete aquí pues todas las causas del ocaso que sufre la Juventus: la falta de una dirección fuerte, que sea capaz de encauzar la situación, la despreocupación de los principales accionistas, que no inyectan dinero al club, y una pésima gestión deportiva, que ha empobrecido la plantilla. Así se explica cómo es posible que un club de la grandeza de la Juve esté montando su equipo a base de cesiones: no se sabe qué rumbo tomar y, a la espera de que alguien decida tomar las riendas del asunto, todas las decisiones se hacen a corto plazo. Eso es lo que más le duele a la afición juventina: que no ven que se esté haciendo nada para mejorar en el futuro. Y cuando una signora comienza a ser más feliz rememorando el pasado en lugar de imaginar un porvenir, no queda duda: se está haciendo vecchia.

PS. Agradecimiento especial para Diego Domínguez, juventino de pro, cuyos datos y sentimientos han sido la base de este artículo.
Foto | ferminet

]]>
<![CDATA[Los de fuera dan tabaco]]> http://www.notasdefutbol.com/cultural/los-de-fuera-dan-tabaco http://www.notasdefutbol.com/cultural/los-de-fuera-dan-tabaco Tue, 01 Feb 2011 14:46:28 +0000 seleccionado por 1701 fueratabaco.jpgEl poker es el juego de cartas de moda —el Texas Hold’em, concretamente— y una de las ventajas que tiene sobre los clásicos como el tute o el mus es que pueden llegar a jugar nueve o diez personas por mesa. Cuando de pequeños íbamos al bar donde estaba nuestro padre o nuestro abuelo, era muy habitual ver a cuatro hombres jugando una partida de cartas con un buen número de espectadores situados de pie alrededor de la mesa. Ante los bocazas que no saben estar callados y dejar jugar surgió una de las frases más míticas del naipe español: Los de fuera dan tabaco. Dicha frase funciona como una sentencia que salvaguarda el normal discurrir del juego, recordando que cualquier injerencia externa rompe la pureza de la competición.

Cuando este domingo Osasuna se impuso al Madrid algunos de los súbditos del Reyno de Navarra no supieron estar a la altura de su equipo. Como ya todos sabréis, después del gol de Camuñas unos tontitos lanzaron un segundo balón al terreno de juego en varios ataques del Madrid. Y no una vez, sino hasta en tres ocasiones, provocando incluso que el juego llegara a detenerse por culpa de la confusión. Este tipo de intromisiones del público es algo inaceptable en el fútbol de élite. Que un espectador intente intervenir en el normal discurrir de la competición con la inadmisible justificación del amor por los colores es simple y llanamente despreciable.

Igual que se persigue a aquel que lanza un objeto cualquiera al campo con el cobarde objetivo de agredir a alguien, a estos payasos que lanzan un segundo balón al campo hay que identificarlos y prohibirles entrar en un recinto deportivo, si no de por vida, al menos durante una buena temporada. Si mi equipo llega a ganar gracias a que un supuesto co-aficionado mío interviene de algún modo en esa victoria a mí me resultaría vergonzoso haber ganado así y esperaría de la dirección de mi club que expulsara a ese socio. (Claro que a veces los tramposos se llevan lo que se merecen: ¿os acodáis de aquel gol que le metieron a Reina por culpa de que el tiro a puerta fue desviado por una pelota roja que se había lanzado al área? Bien, pues resulta que el tonto que lanzó el balón era un chaval que vestía la camiseta de los reds. Así que si la directiva del Liverpool no lo sancionó, al menos me queda el consuelo de que cada vez que un habitante de The Kopt se cruce con él dirá: Ahí va el tontito de la pelota roja…)

Va a hacer ahora un año desde que publiqué aquel artículo en el que divagaba sobre el misterioso e inquietante caso de los recogepelotas abducidos. Esa situación que se repite en casi todos los campos cuando el equipo local va ganando es otro ejemplo de elementos externos entrometiéndose en el juego. Pero la semana pasada, en el partido de ida de las semifinales de Copa disputado en el Sánchez Pizjuán que enfrentó al Sevilla y el Real Madrid, vivimos una nueva evolución en el uso del recogepelotas.

Justo con el pitido final dos botellas fueron lanzadas desde detrás de la portería defendida por Iker Casillas, impactando una de ellas en su cabeza. Mientras el portero —el mismo que seguramente hizo saltar de alegría a sus agresores cuando le sacó aquel imposible balón a Robben— yacía en el suelo recuperándose del golpe, dos espabilados zagales del equipo de recogepelotas del Sevilla saltaron raudos y veloces a recoger y esconder los objetos que habían sido arrojados como proyectiles. Si hubiese saltado uno podríamos pensar en que el astuto rapaz en cuestión actuaba motu proprio. Si entre el impacto y la reacción de los chavales hubieran pasado uno o dos minutos, podríamos pensar en una orden directa dada en ese lapso. Pero no fue así: la rápida acción orquestada de dos sujetos invita a pensar que detrás de ello hay un mínimo aleccionamiento previo y que la recogida y ocultación de objetos lanzados desde la grada entraba dentro del rol asignado por los encargados de organizarlos, como si los chicos fueran agentes del Mossad encargados de limpiar la escena del crimen.

Lo más triste del asunto es que los chicos que hicieron lo arriba denunciado pertenecen a las categorías inferiores del club, donde se supone que, además de enseñarles a jugar bien al fútbol, también se les educa y se les forma dentro de las principios de la deportividad. No es mi intención cargar las tintas contra el Sevilla porque, lamentablemente, tengo la sensación de que algo así podría ocurrir en muchos campos de nuestro país. Pero cosas como las ocurridas en el Reyno o en Pizjuán atentan contra el espectáculo y, dentro del ámbito que compete a cada una, deben ser objeto de sanción.

Foto | Anuncio Publicidad Antofagasta
En NdF | La mala educación en los campos de fútbol
En NdF | Sobre los recogepelotas abducidos y otras malas costumbres de nuestro fútbol

]]>
<![CDATA[Lo mejor de 2010: Las lágrimas del Santo]]> http://www.notasdefutbol.com/historia-de-los-mundiales/lo-mejor-de-2010-las-lagrimas-del-santo http://www.notasdefutbol.com/historia-de-los-mundiales/lo-mejor-de-2010-las-lagrimas-del-santo Sun, 02 Jan 2011 09:36:04 +0000 seleccionado por 1701 lagrimas_casillas4.jpg
Estaremos todos de acuerdo que, de entre los Veintitrés de Sudáfrica, el héroe que más peso tuvo que soportar sobre sus hombros fue Iker Casillas, el Capitán. Tras dos años muy difíciles en su club llegó al Mundial siendo objeto de una absurda polémica cocida en Barcelona y enriquecida en Madrid: la supuesta candidatura de Valdés al puesto de guardameta titular. En el primer partido perdimos inesperadamente contra Suiza merced al colmo de todos los rebotes y algunos discutieron la elección de Iker de salir con los pies por delante.

Pero lo peor aún estaba por llegar. Un panfleto inglés —con millones de lectores, eso sí— quiso hacerse notar a costa de Casillas y sacó una mierda compuesta por varios párrafos en la que acusaban a Sara Carbonero de ser la culpable de que el portero no estuviera centrado. En España, con la noble excepción de algún tonto a las tres, nadie le ofreció crédito al asunto, pero sí se le dio pábulo a la polémica, demostrando que el morbo está empatado con el fútbol como deporte preferido de los españoles.

Iker es humano y no lo pasó bien. Siendo el portero y capitán del Real Madrid y de la Selección tiene una coraza que lo protege de todas las tonterías que se dicen, pero en este caso el lío traspasaba lo meramente futbolístico y entraba directamente en el plano personal. Iker sufrió en sus carnes la peor pesadilla de un futbolista de élite: que su familia se vea afectada por su trabajo. Sara Carbonero, aunque también sea una persona pública, se vio envuelta en un culebrón que no se merecía y Casillas corrió el riesgo de ser devorado por la impotencia.

Ya en octavos de final, el impredecible Jabulani le buscó las cosquillas en un saque de falta de Cristiano Ronaldo, obligando al portero español a sacárselo de encima de una manera poco ortodoxa. Tras vencer a Portugal la afición ya había recobrado la confianza en su equipo, pero aún había un runrún en relación al estado de Casillas.

Entonces llegó el partido de cuartos, contra Paraguay, y en el minuto 59 Piqué provocó un penalti que, de ser marcado, hubiera puesto las cosas muy cuesta arriba para La Roja. Y entonces, cuando más se le necesitaba, ese hombre herido volvió a convertirse en El Santo y paró el penalti. El hecho de que siendo el mejor portero del mundo tenga la humildad de dejarse aconsejar por un compañero y, llegado el momento, se juegue todas sus cartas a ese consejo, engrandece aún más su figura. Después del sufrimiento de los penaltis de Xabi Alonso, con el gol de Villa en el 83, Iker logró reprimir la emoción y mantuvo la concentración. De otra manera no hubiera sido capaz de detener la doble ocasión que tuvo Paraguay cuando al reloj le quedaba apenas un minuto.

En semifinales España le dio un baño a la Selección Alemana pero aun así los germanos dispusieron de sus ocasiones. Todas ellas encontraron respuesta en la persona de Casillas: Lo siento, herren, pero la final es nuestra. Cuando Puyol voló sobre el césped del Estadio Moses Mabhida y su testarazo atravesó la portería alemana, los ojos de Iker se humedecieron al instante, pero logró contener el llanto: aún faltaba un paso para la gloria.

En la Final contra Holanda, Casillas contempló desde la distancia como los marrulleros de la Oranje masacraban a patadas a los suyos y, lo que es peor, España no podía con su rival, no conseguía imponer del todo su ritmo y las ocasiones no entraban. Y llegó el minuto 61. Un aparentemente inofensivo balón en mediocampo llegó a los pies de Sneijder, que se la puso en largo a Robben para que el extremo le cogiera la espalda a Puyol y Piqué y se plantara solo ante Casillas. El Capitán no se arredró en el momento más delicado y se plantó inmóvil e imponente como la estatua de una catedral. Cuando en el último segundo se venció a un lado, aún tuvo tiempo de dejar el pie al reparar en que Robben le había pegado hacia su derecha y con el exterior de ese pie tocó la pelota lo justo para salvarnos in extremis.
casillas_paradon2.jpgVeintiún minutos después volvió a verse ante Robben pero esta vez, con la inestimable ayuda de Puyol, al holandés no le dio tiempo a tirar antes de que El Santo se lanzara a sus pies para arrebatarle la ocasión. Llegó la prórroga y los minutos fueron corriendo. La lotería de los penaltis se vislumbraba en el horizonte e Iker estaba obligado a ponerse manos a la obra para prepararse para obrar otro milagro. Pero a cuatro minutos del final Andresito marcó el ya mítico gol que le dio el título a España. Y a esas alturas Iker ya no pudo reprimirse más y, cuando ni siquiera había acabado el partido, las lágrimas comenzaron a surgir de sus ojos como de un manantial.

Tras el pitido final, la inmensa mayoría de los componentes de La Roja corrieron a abrazarse con él. El gol lo había marcado Iniesta y en los días sucesivos —y aún ahora, en cada campo en el que juega— se le otorgarían todos los honores. Pero en esos primeros instantes el único que se fue hacia él fue Víctor Valdés. Todos los demás —al menos los que no se habían derrumbado víctima de las emociones— se fueron a abrazar a Casillas, su capitán, y nadie se marchó de su lado hasta dedicarle unos segundos para ayudarle a sacar todo lo que llevaba dentro. Iker siguió llorando mientras toda la plantilla y el cuerpo técnico esperaban a que los holandeses recibieran el metal que se merecían. Y un segundo después de pasar la copa tras levantarla como capitán, volvió a llorar. Y cuando un rato después se encontró frente a su novia, volvieron a entrarle ganas de llorar; pero esa vez logró hacerle un regate a las lágrimas y se vengó del club de los idiotas con un beso que dio la vuelta al mundo.

casillas_paradon3.jpgEl gol de Iniesta y su celebración mostrando su recuerdo a Dani Jarque nunca se me olvidarán, pero las lágrimas de Iker Casillas, el Santo Mártir, son, para mí, la imagen del Mundial. Xavi simboliza nuestro estilo pero Casillas es el representante de la Generación de Oro del fútbol español. Sus lágrimas no son las de un hombre cualquiera, sino que tienen una clase especial: son de aquellas que sólo derraman los héroes, de los que todos recuerdan sus hazañas pero muchos olvidan sus penas.
lagrimas_casillas2.jpg
Vídeo y capturas | YouTube
En NdF | Lo mejor de 2010
En NdF | Todo sobre el Mundial de Sudáfrica 2010

]]>
<![CDATA[Lo mejor de 2010: ¡Iniesta de mi vida!]]> http://www.notasdefutbol.com/historia-de-los-mundiales/lo-mejor-de-2010-iniesta-de-mi-vida http://www.notasdefutbol.com/historia-de-los-mundiales/lo-mejor-de-2010-iniesta-de-mi-vida Wed, 29 Dec 2010 12:47:33 +0000 seleccionado por 1701

iniesta_jarque116.jpg

11 de Julio de 2010. 22:57 horas. Un balón queda prácticamente suspendido en el aire durante apenas un segundo, escupido por una bota que, en ese preciso instante, se prepara para chutar. Todo se para. Millones de españoles se imaginan el golpeo de volea y sueñan con que el esférico traspasa al portero y se incrusta en la red. Pero el tiempo pasa tan lento que aún queda mucho para eso. Unos comienzan a levantarse de su asiento; los que estaban de pie empiezan a levantar los brazos; un vaso de cerveza emprende un viaje que le llevará irremediablemente a derramarse por la mesa; se oyen gritos: ¡Vamos Iniesta! ¡Es ésta! ¡Venga, venga! ¡Métela dentro! ¡Vamos, Andresito!

E Iniesta le pega con todo. Y todos los españoles empujamos el balón con nuestras ganas, con nuestros deseos. Otro momento de silencio, una décima de segundo eterna. Y alguien grita ¡Gol! Y sí, el balón rebota en la red. Y millones de gargantas gritan ¡Goooooooool! Las voces se desgarran, los abrazos se suceden, las lágrimas comienzan a brotar. Es el minuto 116 de la Final del Mundial de Sudáfrica 2010 y los españoles —en Johannesburgo, en Sevilla, en O Courel, en Madrid, en Buenos Aires, en Mallorca, en Melilla…— se gritan unos a otros: ¡Amigo mío, somos Campeones del Mundo!

A partir de ahí la historia de cada única es diferente, personal e intransferible. Con quién fue el primer abrazo, a quién se vio llorar, cuándo se tuvo ese primer momento de lucidez en el que uno se da cuenta de lo que acaba de pasar… cada uno tiene su propia película grabada con copia de seguridad en la memoria. Así que a continuación os invito a rememorar, o (re)descubrir, algunos de esos pequeños momentos que son la sal de toda gran historia.

Tres hombres que no celebraron el gol

En los instantes siguientes al gol de Iniesta hay tres hombres que no se contagian de la algarabía general. Uno es holandés y, pobre de él, está sentado en la primera fila de un sector copado por españoles. El tipo no se lamenta ni hace ni un solo gesto de dolor o tristeza (minuto 0:48). Quizá, después de más de dos horas rodeado de camisetas rojas, a esas alturas ya está pensando seriamente irse de fiesta con los españoles.

El segundo es un guardia de seguridad presumiblemente sudafricano que ve como los jugadores españoles, titulares y suplentes, se arremolinan en torno a Iniesta en el córner que él está encargado de controlar. La aglomeración de los jugadores comienza a acercarse peligrosamente al bordillo de una rampa y ahí es cuando entra nuestro segundo hombre. Dando muestras de una profesionalidad sin límite y con cierto punto de ingenuidad, su única preocupación es pedirle a los españoles que se alejen de la zona. Como diría Manquiña: Profesional, muy profesional…

El tercero es un señor de Salamanca, que emigró a Madrid de joven y alcanzó una exitoso curriculum en su club, como jugador y como entrenador; sin embargo, en el momento más álgido de su carrera, lo echaron por la puerta de atrás. Ese mismo tipo, ya en Sudáfrica, estando en el ojo del huracán, mantuvo la calma cuando hasta el más optimista tuvo su crisis de fe. Y llegado el momento en el que el balón besó la red, mientras todo a su alrededor explotaba, apenas se inmutó cuando él, más que nadie, se merecía sacar todo lo que tenía dentro.

Amigos y rivales

Había dos chiquillos que, año tras año, se encontraban varias veces en el campo, uno en frente del otro. Sus clubes, los más importantes de su ciudad, mantienen una rivalidad histórica que traspasa las fronteras del fútbol profesional. Pero ellos dos no se sienten enemigos; rivales sí, contrarios, pero de ningún modo enemigos. No es muy común que dos personas sean capaces de entender desde tan jóvenes que en el mundo de la competición uno no es nadie sin su rival; pero ellos, con el tiempo, fraguaron una gran amistad alrededor de la rivalidad.

Uno de los dos, desgraciadamente, se quedó en el camino. Pero no cayó en el olvido. Cuando su rival alcanzó la gloria más alta, cuando cumplió el sueño que, noche tras noche, tienen todos los niños, éste se acordó de su amigo y compartió el momento y la gloria con él. Nadie se olvidará del gesto de Andresito, así pues nadie se olvidará nunca de Dani.

¿Qué pinto yo aquí?

Cuando uno es el presidente de 50 millones de personas está habituado a llamar la atención allí donde va y a ser el centro de todas las miradas. Si además el individuo en cuestión es polígamo y tiene tres esposas, lo normal es que esté acostumbrado a que todo el mundo esté pendiente de él. Así que no es de extrañar que Jacob Zuma, cuarto presidente sudafricano post-apartheid, se sintiera como un pulpo en un garaje durante la entrega del trofeo que acreditaba a España como campeona del mundo.

Llegado el momento de la verdad, cuando Casillas ya esperaba situado al frente de sus compañeros, Joseph Blatter porta el trofeo de tal manera que lo mantiene lo más alejado posible del pobre señor Zuma. El suizo no debía tener muchas ganas de compartir el momento de gloria con el presidente sudafricano y sólo en el último momento deja que Zuma toque la copa con una mano durante apenas un segundo, pues enseguida lo recoge Casillas para elevarlo al cielo.

La explosión jubilar de los españoles es inmediata e incontenible, por lo que Blatter y Zuma se quedan medio encerrados entre los componentes de La Roja. Tanto es así que Xavi Hernández se ve obligado a apoyarse en el hombro del presidente sudafricano para evitar caerse, prácticamente empujándolo. En ese momento la palabra protocolo carece de ningún sentido y Zuma no es más que un tipo que sobra en la fiesta.

¿Álbum de fotos o vídeo casero?

Como decía al principio, cada uno de nosotros tiene sus propios recuerdos guardados en la memoria. Algunos son imágenes sueltas, instantáneas que se han quedado impresos a fuego en nuestro álbum de fotos vital; otros son fracciones de imágenes en movimiento, pequeños vídeos grabados en POV por nuestros propios ojos. Para dar paso a vuestros recuerdos, dejaré uno de los míos: recuerdo cómo mis amigos me metían prisa para que acabara de escribir el artículo post-partido y así poder bajar a celebrarlo al bar con todos.

En NdF | Ganó España, ganó el fútbol: ¡CAMPEONES DEL MUNDO!

En NdF | El nombre del día: Andrés Iniesta, cuando está, se nota

En NdF | Todo sobre el Mundial de Sudáfrica 2010

En NdF | Lo mejor de 2010

]]>
<![CDATA[Pep Guardiola y Mauricio Pochettino, vidas paralelas]]> http://www.notasdefutbol.com/la-liga/pep-guardiola-y-mauricio-pochettino-vidas-paralelas http://www.notasdefutbol.com/la-liga/pep-guardiola-y-mauricio-pochettino-vidas-paralelas Sun, 19 Dec 2010 15:58:12 +0000 seleccionado por 1701 guardpoch1.jpg
Las ‘Vidas Paralelas’ es la obra más conocida del historiador Plutarco; en ella, el último de los grandes escritores del período helénico, establece una serie de comparaciones entre un personaje griego y otro romano, de las que quizá la más conocida sea la de Alejandro Magno y Julio César. Si el bueno de Plutarco estuviera vivo ahora y le gustara el fútbol seguro que encontraría materia biográfica para dedicarle un vidas paralelas a Pep Guardiola y Mauricio Pochettino.

Cada uno de los protagonistas de nuestra historia jugó en uno de los dos clubes de la Ciudad Condal y levantaron trofeos siendo piezas claves en sus equipos. Tanto uno como el otro eran de esos jugadores que se pasan el partido hablando, haciendo de extensión del entrenador sobre el césped, colocando a sus compañeros, corrigiendo errores, elevando los ánimos. Viéndolos sobre el terreno de juego ya apuntaban maneras de entrenador, de modo que a nadie podía sorprenderle que, en cuanto finalizaran sus carreras como jugador profesional, se pusieran a sacarse el carnet de técnico.

Como el destino es caprichoso y le gusta jugar, dispuso que los caminos de Pochettino y Guardiola se cruzaran en ese punto y compartieran promoción, licenciándose juntos en el mismo curso. Ambos encontraron cobijo en la casa para la que habían servido con honores durante tantos años y comenzaron sus nuevas carreras fuera de los grandes focos. Llegado un momento de crisis en ambas instituciones —la destitución de Mané en Montjuic y el fin de la Era Rijkaard en Can Barça—, ambos fueron elegidos para tomar el timón de dos navíos a la deriva.

El de Santpedor logró muy pronto resultados —extraordinarios, ciertamente— y al argentino le costó más tiempo darle forma a su idea, pero claro, es mucho más fácil organizar un ejército cuando se tiene dinero y, aunque desordenadas en un caos interno, las legiones existentes ya han probado su valía llegando a conquistar Europa —ya sea por intervención de los hados o por seguir el camino de mis alegorías, resulta curioso que Guardiola se coronara con laureles precisamente en Roma—. Volviendo al asunto, la verdad es que a Pochettino le ha llevado un tiempo poner a rodar su proyecto pero no es menos cierto que su Espanyol nos ha cogido por sorpresa a muchos de nosotros. Al principio de temporada hablábamos del Atleti, del Valencia, del Sevilla, del Villarreal… y ahí está el Espanyol, codeándose en los puestos nobles con una idea clara, un estilo que comienza a consolidarse y un nuevo estadio que sin desmerecer la Historia de Sarriá, tiene algo de mágico que alimenta el coraje perico.

Cada cual con su estilo y con los mimbres de los que dispone, tanto uno como otro ha sabido encauzar a sus equipos en una buena dinámica, de juego y de resultados. Anoche se cruzaron en Cornellá-El Prat y el marcador final podría invitar a pensar que los hombres de Guardiola exterminaron a los de Pochettino. Pero no fue así: sí, el Barça se impuso con absoluta claridad, pero el Espanyol nunca se descompuso ni bajó los brazos, un síntoma común a la mayoría de rivales del Barça, que tras herir de muerte a su adversario, lo vacuna para que dormite al son de la pelota; de ahí que ayer no tuviéramos que conformarnos con una de esas segundas partes en las que los blaugranas nos llegan hasta aburrir.

Ahora Guardiola y Pochettino seguirán sus propios caminos y, además del obligado encuentro en la segunda vuelta, la única posibilidad de que vuelvan a enfrentarse este año es en una hipotética final de Copa —competición que, como jugadores, ambos ganaron dos veces—. No habría mejor ocasión para que estos dos hombres tan distintos volvieran a ofrecernos un nuevo capítulo de sus Vidas Paralelas.

Foto | RCD Espanyol

]]>