
Va a por su cuarta temporada consecutiva siendo entrenador del Villarreal, algo muy común en otras ligas pero que en España es casi un milagro. Llegó en el año 2004 desde River Plate y no ha dejado, en ningún momento, que la duda de su profesionalidad nos invadiera. El chileno ha tenido en Riquelme al niño mimado que pataleaba cuando las cosas no eran de su agrado y eso acabó por cansar al técnico chileno. Una situación complicada pero de la que salieron adelante.
Lo que ha conseguido con un club humilde pero muy bien trabajado es escandaloso, la próxima temporada volverán de nuevo a la Champios, casi nada. Pero Pellegrini ha conseguido mucho más que eso, ha triunfado en una Liga en la que el entrenador sudamericano raramente lo consigue, pensemos en Luxemburgo o Bianchi, aunque en cualquiera de los casos la situación no era ni por asomo de la que goza el ex de River Plate. Va por el lustro dirigiendo al mismo club, a bote pronto no se me ocurren entrenadores en Primera División que la nueva temporada puedan decir lo mismo.
Algunos lo llaman el Wenger de nuestra Liga y razones no le faltan. Quizá en el aspecto de cantera no ha brillado tanto, probablemente porque lo que había no era lo que se esperaba, en cualquier caso ahí están Bruno o Cazorla, y alguno que se fue cedido. Realmente es complicado encontrarle una mancha a Manuel. Hace unos meses ha sido renovado, por lo que el matrimonio Pellegrini – Villarreal va a durar muchos años más. Pasa tan desapercibido que incluso los grandes no se dan cuenta de lo que tienen en su misma Liga. Un gran entrenador para un gran equipo.



Comentarios
Pellegrini no es muy querido en River, pero sí es un ídolo en San Lorenzo. Y es un excelente entrenador. Diría que el único equipo español que juega realmente bien es el Villarreal, cuyo estilo es similar al del equipo campeón de San Lorenzo del 2001 (Pellegrini nunca pudo asentarse totalmente en River, no por limitaciones propias sino porque la entidad millonaria es un lío político constante, similar al Barcelona). En cuanto a Luxemburgo y Bianchi (aunque a éste le fue mal en el Roma también), es probable que el tipo de futbolista que contratan los clubes españoles, el tipo de juego escasamente visceral que gusta allá, no cuadren bien con sus hábitos (uno por TV mira la Liga española y a veces los zagueros en vez de tomar las marcas de los adversarios parecen estar esperando que éstos les tiren un caño para aplaudirlos, algo que en Argentina o Brasil es incomprensible). Pellegrini confía menos en la inspiración y las tradiciones locales y más en el trabajo constante y detallista, lo que lo hace poco apropiado para un vestuario que los dirigentes permitan sean más ricos en egos inflados (Real Madrid, Barcelona, Atlético y eso).