coutinho

Me imagino a la directiva del Barcelona planificando el próximo curso. Encendiendo un cirio a la salud de San Pancracio, deseosos de que el Bayern de Múnich hiciera efectiva la opción de compra sobre Philippe Coutinho (12/06/1992). Los objetivos que tiene el cuadro blaugrana de cara a la 20/21 no destacan por ser precisamente económicos ―Lautaro y Neymar―, por lo que los ―ejem― 120 millones de euros que debía pagar la entidad bávara por hacerse en propiedad del internacional brasileño, hubiesen venido de perlas a la maltrecha economía culé.

Y es que el Barça tenía las mismas opciones de que el Bayern hiciera efectiva la opción de compra por Coutinho que las de cualquier mortal de obtener el sueldo Nescafé. Entre otras cosas, porque su temporada, que ni mucho menos se lleva el suspenso como sí lo hizo en su estancia en la Ciudad Condal, no ha sido la que de un talento como el suyo se esperaba. De hecho, estoy convencido que si la opción de compra en lugar de 120 fuese de 60, en Múnich hubiesen accedido. Pero eso para el Barça supondría un auténtico descalabro ya que en enero de 2018 pagaron al Liverpool… 160 kilos (120+40 en variables). Eso sí, se antoja complicado que, visto lo visto, alguien ponga sobre la mesa una cifra de tres dígitos. Según Transfermarkt, su valor actual es de 56, casi 100 menos del pico que alcanzó a finales de 2018 (150).

Coutinho ha jugado prácticamente todo esta temporada. Lo hizo con Kovac primero y después con Flick. Aunque unos problemas en el tobillo le han impedido participar tras el parón, sus números no están nada mal: entre Bundesliga, Champions y Copa, ha sumado 32 partidos, 9 goles y 8 asistencias. Y únicamente en dos envites en los que ha estado disponible, ha sido suplente. Guarismos que no han convencido al presidente de la escuadra muniquesa, Karl-Heinz Rummenigge, que fue el encargado de hacer público el secreto a voces: “La opción por Coutinho ya expiró y no la ejercimos”. No hay que olvidar tampoco que su ficha, de 11 millones, se había convertido en la más alta del vestuario germano. Y en Baviera, dicen, han reservado ya el ’10’ a Sané (City).

En cualquier caso, la negativa del Bayern ofrece un nuevo escenario para Coutinho, que a final de campaña deberá regresar al Camp Nou. Quique Setién ha reconocido no hacerle ascos a su regreso, pero es más que evidente que el Barça necesita cashflow para afrontar una ventana de fichajes que promete ser divertida. Además, salvo malabarismos del técnico cántabro, volvería a haber overbooking en la zona de incidencia del brasileño (¿Griezmann?, Ansu Fati, ¿Neymar?). Aunque bueno, también habría que ver si, con todo lo que queda por delante ―que no es poco―, será Setién el que se siente en el banquillo barcelonista el curso siguiente.

La opción Premier también seduce al fichaje más caro de la historia culé. Los dimes y diretes le sitúan en la órbita del Chelsea y del Newcastle, que está a punto de ser adquirido por un príncipe árabe de esos que tienen el dinero por castigo y que fichará, cuentan, no sólo a Coutinho, sino a Bale, James, Van de Beek, Ighalo, Lucas Hernández y Cavani; además de Pochettino de entrenador y Jeff Bezos de community manager. Bromas aparte, ‘encolomar’ al ex del Liverpool al jeque de turno sería lo ideal, aunque aquí el que teclea, preferiría verle triunfar en Can Barça y que no se repita otro caso Ibrahimovic, con quien en lo estrictamente deportivo-económico, salió el tiro por la culata.

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Fernando Castellanos

Periodismo deportivo en vena. En NdF desde 2006. Hacer todo lo que puedas es lo mínimo que puedes hacer.