Muy jodida tiene que estar la cosa para que la Bundesliga cope las portadas de los principales periódicos deportivos de este país. Y, francamente, no hay que ser un lumbreras para darse cuenta que, efectivamente, lo está. Basta con haber puesto un telediario en los dos últimos meses para comprobar que da la sensación que el mundo se rompe a pedazos, por muchos aplausos en los balcones que hayan resonado, puntualmente, cada tarde a las ocho.

Y sí: el campeonato alemán ha sido el protagonista este fin de semana por ser el primero en desconfinarse. Los siguientes serán el español, el italiano y el inglés ―a priori― y a saber en qué orden. Mientras, los holandeses y los franceses han decidido que el fútbol, ya si eso, para la próxima temporada.

Así, el ‘fussball’ en general ha ocupado este fin de semana varias páginas de los diarios, pero con un nombre propio en particular por encima de todos: Erling Braut Haaland. El noruego, de 19 años, se ha destapado como una de las sensaciones del curso y su lista de pretendientes empieza a ser más larga que la de la compra mensual en pleno estado de alarma.

Si su rostro ha dibujado portadas sin haber fútbol ―su nombre ha estado ligado al Real Madrid, entre otros―, tras el duelo inaugural postparón que midió al Borussia Dortmund y al Schalke 04, más aún. Y es que el chaval, con cara de niño travieso, firmó el primer chicharro del ‘nuevo fútbol’: ese en el que no hay espectadores, sí mascarillas; nada de abrazos tras los goles pero sí roces en el área y barreras, juntitas, en las faltas.

El Dortmund pasó como un rodillo (4-0) sobre su rival en el ‘Revierderby’ y Haaland aprovechó para alimentar los rumores y dar argumentos a quienes creen que el BVB ya se le queda pequeño. Un club, especialista en fichar barato y vender caro, que se adelantó a todos a pocos días de finalizar 2019 y lo contrató tras pagar entre 30 y 40 millones ―según la fuente varían las cifras― al Red Bull Salzburg.

Hasta entonces, había firmado 16 goles en 14 apariciones y se había convertido en la revelación de la Champions con el cuadro austríaco, anotando otros 8 tantos en seis duelos. Su 1,94 de estatura no había pasado desapercibido para un equipo, el salzburgués, que desembolsó el verano pasado 8 millones al Molde, donde comenzó a destacar tras llegar del Bryne FK de la mano del hoy entrenador del Manchester y compatriota suyo, Ole Gunnar Solskjaer.

Ahora Haaland está en boca de todos y no por casualidad. Atraviesa un momento dulce que tiene visos de prolongarse durante años, y un porvenir que quieren ver en primera persona muchos gigantes del Viejo Continente. Los mismos que hace unos meses no tuvieron la osadía de apostar por él cuando la había roto en la máxima competición europea y los mismos que, durante los próximos meses, se pelearán por hacerse por sus servicios por no menos del doble de lo que pagó el Dortmund en navidad. Tremendo regalo negriamarillo.

Foto | Reuters

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Fernando Castellanos

Periodismo deportivo en vena. En NdF desde 2006. Hacer todo lo que puedas es lo mínimo que puedes hacer.