Solo habían pasado unos días desde que Andrea Pirlo fuera noticia por comenzar su trayectoria en los banquillos: volvía a la Juventus para entrenar al filial y muchos ya veían en él al Zidane o al Guardiola del club bianconero, pero los plazos se han acortado drásticamente y la directiva de la Vecchia Signora quiere que sea ya el capitán de la nave juventina. Tras la destitución de Maurizio Sarri, el Arquitecto ya es el entrenador del primer equipo sin previa experiencia alguna como técnico, sin duda una apuesta arriesgada.

Un año después de su llegada procedente del Chelsea, Sarri fue destituido de su cargo tras la sorpresiva eliminación de la Juve en octavos de la Liga de Campeones ante el Lyon, aunque según la directiva, la decisión ya estaba tomada teniendo en consideración toda la campaña. Lo cierto es que la Juventus no ha encontrado el buen juego en todo el año: ganó el Scudetto por pura inercia, por tener la mejor plantilla de Italia y por individualidades, con un gran Cristiano Ronaldo y un Dybala que, él sí, recuperó su mejor versión con el técnico napolitano. Pero la derrota en la final de Coppa ante el Nápoles y el fiasco ante el Olympique de Lyon pesaron en la balanza a favor de su destitución, y además, parte de la plantilla no estaba de su lado, entre ellos el astro portugués.

Sarri venía de ganar la Europa League con el Chelsea, lo que era un buen argumento para su llegada a un club que tiene en la Champions su gran cuenta pendiente tras ganar nueve veces consecutivas la liga italiana. Por eso sorprende aún más la llegada de Pirlo, que no tiene experiencia alguna en los banquillos. La historia con Zidane o Guardiola dice que puede salir bien, aunque ellos ya habían pasado por los respectivos filiales de Madrid y Barcelona, y el francés hizo un máster al lado de Ancelotti en el banquillo blanco. Pero también puede salir mal: que se lo pregunten al Milan, que vio pasar grandes exjugadores como Filippo Inzaghi y Seedorf por su banquillo sin pena ni gloria. Con Gattuso, eso sí, salió mejor.

Ni Pochettino ni Zidane

Tras sondear a Pochettino, que sabe lo que es llegar lejos en Europa con el Tottenham, al propio Zidane (y no por primera vez), a Simone Inzaghi, con su gran trabajo en la Lazio como aval, e incluso el regreso de Allegri, finalmente el elegido fue Andrea Pirlo. Una prueba de fuego para el otrora fantástico centrocampista italiano: no será un camino sencillo en un club en el que la Serie A hay que darla prácticamente por hecha y todo lo que no sea ganarla será un fiasco, y pelear por la Champions es una obligación.

Sin referencias como entrenador y teniendo en cuenta sus credenciales como futbolista, lo lógico es esperar que la Juventus de Pirlo busque un fútbol asociativo y de ataque, aunque quién sabe: Paco Jémez era un central expeditivo y Javier Clemente un fino interior, poco que ver con sus trayectorias posteriores como entrenadores. Pero si la lógica manda, el nuevo técnico bianconero encontrará en Turín varias opciones para el centro del campo, aunque, eso sí, sin el timón de los últimos años como fue Miralem Pjanić. En su lugar, haciendo el camino contrario, llegará Arthur, que se unirá a los Bentancur o Rabiot, este último de menos a más a lo largo de la temporada, y posiblemente llegue alguien más.

También se reencontrará con Buffon, tantas veces compañero en el césped y con quien ganó títulos de liga y la Copa del Mundo, y que es un año mayor (42) que su nuevo entrenador. “¿Así que ahora tengo que llamarte Míster?”, decía en las redes sociales el bueno de Gigi: así será la próxima temporada.

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Gabriel Caballero

Periodista
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