Decía Vito de Palma, veterano periodista italiano de ESPN, que el Milan podría andar luchando por evitar el descenso esta temporada como le pasó contra pronóstico a la Fiorentina la pasada campaña. El equipo toscano no empezó mal del todo, pero acumuló varios resultados adversos, la bola de nieve fue haciéndose más grande y el regreso de Montella al banquillo no significó mejora alguna: al contrario, pues terminó la temporada sin haber ganado ningún partido. Los puntos que había acumulado en la primera vuelta lo salvaron del descenso, pero llegó a la última jornada con el susto en el cuerpo. Sonaba descabellado que al Milan le pudiese pasar algo así, por la base de buenos jugadores con la que contaba, que se quedaron a un punto de alcanzar la cuarta plaza que daba acceso a la Liga de Campeones, y por lo que se ha movido en este mercado de fichajes, sin grandes nombres pero con refuerzos interesantes. Pero la realidad es que tras cinco jornadas, el equipo rossonero no ha mostrado sensación positiva alguna. Quizá no es tanto como para pensar en la permanencia, pero desde luego tampoco para alcanzar metas.

Que el Milan no carbura no supone ninguna novedad respecto a lo ocurrido en años anteriores, pero al menos la temporada pasada surgieron brotes verdes con una magnífica serie de resultados que lo llevó a alcanzar con holgura los puestos de Champions. Los refuerzos en ataque de Piatek y Paquetá funcionaban bien y el equipo dejó la portería a cero en varias ocasiones, pero todo ello se fue al traste con una mala racha con la que cayeron a la zona de Europa League. Cuando quisieron reaccionar ya fue tarde, llevándose por sorpresa el Atalanta una plaza para la máxima competición continental, además de un Inter que sudó hasta el último minuto del último partido para ganársela, más allá de los intocables Juventus y Nápoles.

Se llegó a la conclusión de que la etapa de Gattuso en el banquillo milanista había concluido, una etapa positiva en términos globales viendo el bagaje anterior, y el elegido para sustituirle fue Marco Giampaolo, que había hecho un buen trabajo en la Sampdoria pero sin experiencia en grandes clubes, algo que su libreto y pizarra esperaban podría subsanar. Llegó a MIlanello con la idea clara de implantar su sistema habitual, pero la plantilla no era la mejor para su idea de juntar varios centrocampistas más dos delanteros. Jugadores como Sensi, Veretout o Praet sonaron para reforzar al equipo, pero ninguno llegó. Solo Krunic y Bennacer procedentes del Empoli, este último con el aval, además de su buena temporada, de ser elegido mejor jugador de la Copa África tras ganarla con Argelia.

Se veía insuficiente, por lo que se vieron inventos extraños como Calhanoglu de pivote por delante de la defensa. Las malas sensaciones en las primeras jornadas obligaron a Giampaolo a replantearse el sistema, y aún sigue buscando la pizarra idónea y los jugadores para llevarla a cabo. Una derrota en Udine, una victoria por la mínima ante el recién ascendido Brescia en San Siro, otra en Verona por 0-1 de penalti ante un Hellas con uno menos desde el primer tiempo, una clara derrota por 0-2 en el Derby della Madonnina ante un Inter que fue superior y la última, ante el Torino tras adelantarse de penalti y ver cómo Bellotti daba la vuelta al marcador en cuatro minutos con un doblete.

En total, tres goles a favor en cinco partidos, dos de ellos de penalti. No se puede comparar este Milan con el que fue hace años, pero de los Piatek, Paquetá, Suso, Calhanoglu, Rebic o Leao se puede y se debe esperar mucho más. El último, joven portugués llegado del Lille, es de las pocas noticias positivas en estos últimos partidos, pues ha dejado buenos detalles desde que Giampaolo le dio la titularidad. Es otra cosa que se le ha criticado al técnico de Bellinzona: su poca predisposición a salir de inicio con los nuevos fichajes como Rebic, Bennacer o Leao al principio.

Como no podía ser de otra manera, ya se habla de posibles sustitutos. Son solo cinco jornadas, apenas ha tenido tiempo Giampaolo de trabajar y ante el Torino hubo minutos positivos, pero el partido se escapó en un suspiro. Y en mitad de todo esto está el proyecto del nuevo estadio, pero está el Milan para distracciones…

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Gabriel Caballero