Lo sencillo a la hora de valorar hoy al Milan sería buscar defectos, así que procuremos encontrar las virtudes y las buenas noticias. Si dejamos a un lado que el cambio de entrenador de Pioli por Giampaolo no ha dado aún sus frutos en cuanto a resultados (aunque con alguna mejoría en el juego), que jugadores que el año pasado ilusionaban como Piatek o Paquetá están firmando una campaña gris o que algunos llamados a liderar el proyecto como Suso no acaban de arrancar esta temporada, podemos hallar algún brote verde en forma de fichaje que está siendo positivo.

Es el caso de Rafael Leao, quien dejó buenas actuaciones en cuanto Giampaolo le dio la titularidad pero que en los dos últimos partidos se ha visto un poco perdido en la punta de ataque. Acostumbrado a la zona izquierda, parece que una de las primeras decisiones de Pioli ha sido arrancar de cuajo lo poco bueno que había con Giampaolo ubicando al joven portugués en punta de ataque como referencia, donde pierde esa velocidad y capacidad para sorprender con metros por delante, y dejar a Piatek en el banquillo, quien marcó ante el Lecce al poco de saltar al campo en el segundo tiempo. Cosas de entrenadores.

Y otra buena noticia es Theo Hernández. Sorprendió en cierto modo la determinación con la que el club rossonero fue a por él el pasado verano, no por el indudable potencial que ya demostró en el Alavés, sino por su paso poco afortunado por el Real Madrid y su cesión con claroscuros a la Real Sociedad. Pero Maldini estaba convencido de su fichaje y de pagar al Madrid 20 millones de euros por su traspaso. Si el mejor lateral izquierdo de la historia del fútbol, con permiso de Roberto Carlos, se empeña en fichar un futbolista en ese puesto por algo será, y desde luego no le está saliendo mal la apuesta.

No empezó bien su periplo como milanista, pues se lesionó en un partido de pretemporada contra el Bayern cuando estaba haciendo un buen encuentro. Pero una vez recuperado no ha tardado en arrebatarle el puesto al suizo Ricardo Rodríguez, que no es cualquiera aunque en el Milan no haya brillado a la altura de lo que lo hizo en Alemania o con su selección. Partido tras partido ha ido recuperando esa potencia y velocidad que despliega por la banda izquierda con licencia para irse hacia arriba, a lo que ha sumado además algo que no se le exigía como es el gol: dos en las últimas tres jornadas. En Génova, con algo de fortuna pero con intención, y en el último partido ante la Roma con un buen tanto que sin embargo no sirvió para evitar la derrota por 2-1 en el Olímpico.

El Milan tiene mimbres para revertir la situación y es cuestión de que Pioli dé con la tecla. Eso sí, el calendario no acompaña: al encuentro con la Roma hay que sumar que en los próximos partidos se enfrentarán a SPAL, Lazio, Juventus y Nápoles. No es la situación idónea para ir encontrando sensaciones. Pero al menos, el lateral izquierdo no es un problema. Recientemente dijo Theo en la Gazzetta que en su etapa en el Madrid hizo muchas tonterías y que ahora pasa mucho tiempo en casa viendo tenis. Quizá sea eso.

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Gabriel Caballero

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