La sombra de la sospecha persigue el duelo de Champions League que enfrentará este sábado al Barcelona contra el Nápoles. Un sector del barcelonismo anda con la mosca detrás de la oreja porque el recuerdo de las eliminatorias ante la Roma y el Liverpool son muy recientes. Son de aquellas derrotas que escuecen, que marcan un antes y un después; y que, como esa vivencia traumática del pasado, reaparece cuando menos te lo esperas.

El Barça consiguió empatar a uno en el encuentro de ida, disputado en San Paolo cuando en España al coronavirus se le bautizaba como una simple gripe. Un gol de Griezmann en la segunda mitad igualó una contienda en la que los culés lograron sacar petróleo tras el enésimo ejercicio de discreción futbolística. Un marcador, a fin de cuentas, positivo, porque obliga al conjunto campano a marcar al menos un gol en el Camp Nou. Pero conforme se va acercando la cita, la incertidumbre golpea con fuerza a los más escépticos.

Además de las dudas que despierta la formación de Quique Setién per se, se unen factores de todo tipo y formas que incitan al pesimismo: que si la falta de público en el Camp Nou, que si la plantilla ha estado de vacaciones y puede carecer de ritmo competitivo, que si la Serie A acabó hace unos días y el Nápoles llega más fresco que una lechuga, que si Insigne apurará al máximo su recuperación para no perderse el choque…

Excusas.

sevilla roma

Y si no, que se lo pregunten al Sevilla. En su partido de octavos de la Europa League se medía al equipo que probablemente mejor terminó la temporada en Italia: la Roma. Los de Paulo Fonseca llegaban como un tiro el duelo ante los hispalenses y claudicaron. Lo hicieron de mala manera, arrasados por los de Julen Lopetegui, intratables en ‘su’ competición. Por muchas vacaciones que hubiesen disfrutado, por muchos más días que llevaran sin competir. Por mucho que en el cuadro capitalino estuvieran sus estrellas: 2-0 y pasaporte para unos cuartos en los que se medirá al Wolverhampton de Adama Traoré.

El Barcelona, subcampeón en Liga, tiene en sus filas al mejor jugador del mundo, juega en su casa aunque lo haga sin público, trae un marcador ventajoso del choque que tuvo lugar en el templo de Maradona y, para colmo, se mide a un Nápoles que ha terminado el curso en la séptima plaza, ocho puntos por debajo de la Roma. ¿De verdad hay alguna duda de quién es el claro ―clarísimo, perdón― favorito para estar en la Final a 8 que tendrá lugar en Lisboa a partir del 12 de agosto? Barça, toma nota del Sevilla.

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Fernando Castellanos

Periodismo deportivo en vena. En NdF desde 2006. Hacer todo lo que puedas es lo mínimo que puedes hacer.