El Atlético jugó con fuego y Cristiano acabó calcinándolo. Al Real Madrid le bastó la voracidad de su ‘7’ para encarrilar, y de qué manera, las semifinales de Champions. Ronaldo marcó los tres goles de su equipo que, en la primera de las dos batallas por alcanzar el pasaporte a Cardiff, valen su peso en oro. Comentábamos en la previa de lo que bien que ha hecho Zidane algunas cosas. Y entre ellas, la de dosificar a su estrella, que si bien en Liga ‘únicamente’ suma 20 dianas, en la máxima competición continental se ha destapado en su tramo final, siendo clave ante el Bayern con cinco dianas y ayer con otras tres que además le sitúan a sólo uno de Messi, que suma once.

El Real Madrid salió hambriento y consiguió desdibujar a los del Cholo Simeone, que ya a los nueve minutos había encajado el primero de CR7 en una jugada en la que fue demasiado permisivo en defensa, parcela en la que los colchoneros siempre destacan y en la que si fallan, como ayer, acaban pagándolo muy caro. El Atlético tiró de las manoplas, los reflejos y las maravillosas intervenciones de Oblak para no marcharse al descanso con más goles en su contra. En lo que a peligro visitante se refiere, Keylor apenas tuvo trabajo en comparación a su homólogo, con un Gameiro que apenas la olió y con un Griezmann exigido más en tareas defensivas que la creación ofensiva.

El Atlético, desaparecido

Con todo, Gameiro tuvo la mejor en sus botas, pero Navas salió rápidamente al quite. Entre tanto, los blancos ganaban todos los balones aéreos. Con más intensidad, con más ambición y sobre todo con las ideas más claras, el 1-0 parecía corto para lo visto en el Santiago Bernabéu. Para los rojiblancos, un magnífico resultado. Hasta que volvió a emerger la figura de CR7, el caos en la zaga atlética y un tramo final que decantó la balanza y casi, casi, la eliminatoria. Un zapatazo de Cristiano tras varios desajustes en cadena en la zaga rival hizo absurda la estirada de Oblak. Faltaban 20 minutos. Y el Madrid quería más. Y su estrella, también. Así que sentenció en una contra mortal en el 85’. Punto y casi final.

Y eso que el partido había comenzado con la decisión de Zidane de dejar en el banquillo a Nacho y poner a Varane, recién salido de su lesión, en el once. El galo, pero, estuvo firme y hasta pudo marcar. Luego se lesionó Carvajal y Nacho salió para reivindicarse, más si cabe, como un defensa total. Y del Atlético apenas hubo noticias positivas, esperanzadoras, de cara al encuentro de vuelta. Se vio superado por tierra, mar y aire y ni los cambios, buscando más mordiente con Torres, Correa y Gaitán surtieron efecto. El Vicente Calderón, la próxima semana, será escenario del segundo envite madrileño en el que los del Cholo necesitan cuatro goles para clasificarse. Se han visto cosas más increíbles en esta edición, pero habrá que ver si para entonces Cristiano no reaparece para volver a acallar a sus críticos.

En NdF | Lo que Zidane hace bien

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.