Mourinho ya espera al Madrid en semis

Stamford Bridge vivió una noche épica en la vuelta de los cuartos de final de la Champions League. El rival, un PSG sin Ibrahimovic, llegaba al duelo con la confianza del 3-1 de la ida que, sin embargo, no aprovechó y dejó escapar ante un equipo, el de José Mourinho, que en esta ocasión sí fue a por la victoria desde el primer minuto y no, como hizo en el Parque de los Príncipes, a especular con un resultado que más que un lastre, pareció ser una motivación añadida. Con Eto’o en punta de ataque, ya recuperado, y sin Hazard, que aunque salió de la partida tuvo que retirarse al cuarto de hora encendiendo todas las luces de alarma, fue paradójicamente su sustituto, Schürrle, el hombre clave para la remontada londinense.

Mourinho puso toda la carne en el asador desde el principio, con la presencia en la zona de máquinas de Lampard, suplente en la ida, y de Eto’o. Acertó de lleno introduciendo sobre el tapete verde a Schürrle, gris en París, y el alemán se lo agradeció con el primer gol y un sinfín de avisos, como el que golpeó en la madera de un desbordado Siguru. La primera mitad tuvo un claro dominio local, con constantes aproximaciones que avisaban de la necesidad del Chelsea por alcanzar las semifinales. Ya lo avisó Mourinho en vísperas al duelo: «Si no marcamos como mínimo dos goles, estamos fuera. Eso lo sabemos». Pues dicho y hecho: a la media hora la ventaja ya era de 1-0. Eso sí, el tanto que le daba la vuelta a la eliminatoria se hizo esperar: llegó a falta de tres minutos.

El PSG, sin su máxima figura pero con otras que no tienen nada que envidiarle, también pudo sentenciar su clasificación si Cavani o Maxwell, en alguna de las dos oportunidades que dispusieron, hubiesen tenido la puntería fina. Pero la noche pintaba azul: a otro balón estrellado a la madera de Oscar en un libre directo y ante las tímidas pero peligrosas llegadas visitantes, Mourinho sacó toda la dinamita de la que disponía y acabó jugando con tres delanteros: Eto’o, Fernando Torres y Demba Ba, además de jugadores con tanta vocación ofensiva como Willian o el ya citado Schürrle. Laurent Blanc, mientras tanto, había dado entrada a Cabaye y Pastore, héroe de la ida, pero también demostró su precaución dando entrada a Marquinhos a falta de seis minutos.

Con arietes que deambulan por el área como Pedro por su casa, sólo faltaba que un balón cayera en botas de alguno de sus tres exponentes en ataque. Y así fue: en el 87’, en una jugada disparatada en la que el cuero no lo supo despejar la zaga parisina, apareció Demba Ba para perforar, desde el suelo, la portería visitante. El gol enfervoreció la grada de Stamford Bridge y Mourinho comenzó un eslalon al más puro estilo Fernando Vázquez en el Compostela cuyo destino no era otro que la celebración de sus pupilos. Aprovechó para dar órdenes en medio del festejo y, una vez finalizado el encuentro, sacar pecho del gran resultado de su Chelsea. El portugués enfila el camino hacia su tercera Champions particular y advierte: «Si nos toca el Madrid, lo vamos a disfrutar».

Sobre el autor Ver todos los posts

Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.