Final UEFA Champions League 2013, Borussia 1-2 Bayern: En el último suspiro, Robben

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El Chelsea ya tiene sucesor. El Bayern de Múnich consiguió su quinta Copa de Europa después de ganar por 1-2 al Borussia Dortmund en un partido que decidió Robben en los últimos segundos del tiempo reglamentario, cuando la prórroga parecía acechar. La UEFA Champions League 2013 ya tiene dueño y lo tiene después de una grandísima final, de esas que dignifican el fútbol, en la que ambos contendientes mostraron lo mejor de sí en Wembley y en la que Heynckes se despidió de manera gloriosa de los banquillos. A Klopp de buen seguro no le faltarán ocasiones para reeditar encuentros de a este nivel, pero cuando te encuentras con un jugador con la ambición de Robben, que pese a malgastar ocasiones, nunca se dio por vencido, y a un rodillo como el Bayern que lo fue menos en el partido del año, la lógica es natural que se imponga. Javi Martínez, uno de los nuestros, también está de enhorabuena.

Sin inventos de última hora, sin ataques de entrenador, las alineaciones que Borussia Dortmund y Bayern de Múnich cumplieron el guion establecido. Jürgen Klopp confió su ataque a la imaginación de Marco Reus por la ausencia de Mario Götze. En lugar del ‘10’ habitual en las alineaciones del equipo amarillo jugó Grosskreutz. En el bando contrario, Jupp Heynckes lució su once de gala, con Mandzukic en punta de ataque respaldado por un trío de ases formado por Ribery, Müller y Robben. El atrevimiento contra la compostura. El descaro contra la seriedad. Ingeniería alemana en estado puro en Wembley, con una final alta en expectativas y que no defraudó. Para un aficionado español, para cualquier seguidor, el partido que no hay que perderse jamás. Europa buscaba el sucesor del Chelsea con un repetidor en busca de la gloria, el Bayern, y un grupo de jovenzuelos, perfectamente capacitados para alcanzar el cielo.

Pese a partir como favorito, el Bayern fue víctima en los primeros compases del empuje del Borussia, que parecía tomarse el encuentro como una fiesta, como una oportunidad única y quizá irrepetible en la que lo primordial era disfrutar. Así, durante los primeros 25 minutos el choque resultó ser un monólogo de los que anoche partían como locales. Ocasiones y más ocasiones, acercamientos y más acercamientos. Un peligro constante en la portería de Neuer, el mejor del rival y un dolor de cabeza para las embestidas del BVB. Atrevido y valiente, en las proximidades del área visitante se vislumbraron ocasiones de todo tipo. Como la de Kuba en el 10’. Tres minutos más tarde la tuvo Lewandowski, con un disparo que detuvo el paralotodo alemán, que volvió a hacer de las suyas con otro gran chut de Kuba tras centro de Reus. El propio ‘11’ y Bender confirmaban que el fútbol lo ponía el Borussia.

Sin embargo, fue a partir del minuto 25 cuando la bestia empezó a despertar. El Bayern, por medio de Manzdukic, provocó la primera intervención con relevancia de un hasta entonces desapercibido Weidenfeller. Fue también la primera de unas cuantas, las que hacían entrever que el título sería cosa del que más detuviera. A renglón seguido, un Javi Martínez que cuajó una soberbia actuación en la zona de máquinas, volvía a poner a prueba al arquero. Entonces apareció Robben y el inicio de la galería de ocasiones marradas, esas que hacían grande su mal fario en las finales y que al final acabaría redimiendo con toda justicia. Pues bien, el holandés tuvo la primera con un disparo con la zurda que debió golpear con la derecha. Se animaba el Bayern cuando Lewandowski volvió a advertir. Pero antes del descanso, otra vez Robben, volvió a toparse con Weidenfeller tras un error en defensa de Hummels.

La primera mitad pasó volando, cosa que habla bien del choque titánico vivido en Londres. Para la reanudación se esperaban los goles, la auténtica salsa del fútbol. Había que despejar si sería mostaza o kétchup, así que pronto ambos conjuntos volvieron por sus fueros. Cuando la igualdad reinaba sobre el tapete verde, cuando las dificultades para pisar área empezaban a ser patentes, Mandzukic rompió la baraja aprovechando una asistencia de Robben, que en la segunda parte se cambió de banda y transformó en oro todo lo que tocó. El extremo tulipán llegó a la línea de cal para servir el primer gol de la noche al croata, que hizo estallar los miles de seguidores que llenaban de color el coliseo inglés. Quedaba saber si el gol mermaría la moral del Borussia, que, no obstante, se repuso muy rápidamente al golpe encajado. Exactamente tardó siete minutos, los que tardó Dante en hacer un estúpido penalti a Reus.

Gundogan, uno de los mediocentros de moda, no falló desde los once metros y engañó perfectamente a Neuer, cuya estirada fue en vano. El motivo por el que no lanzó el penalti Lewandowski, ejecutor habitual, fue porque Neuer se lo detuvo en el último choque entre los gigantes alemanes. Al final fue una buena decisión. Faltaban 20 minutos y el envite empezaba a tomar tintes de locura. El héroe podría ser cualquiera, pero si alguien lo merecía más que nadie, por lo que había fallado, por su pasado, por su convicción… ese era el que a la postre lo sería. Antes, pero, del momento decisivo, Hummels probó desde la frontal del área, su compañero Subotic evitó el segundo del Bayern sacando un balón en la misma línea de gol y Alaba, Mandzukic y Schweinsteiger también quisieron desequilibrar el marcador. La prórroga se asomaba, los porteros seguían haciendo de las suyas… hasta que apareció Él.

Arjen Robben. El mismo que hasta ahora se había acostumbrado a ilustrar las imágenes de la derrota, el que perdía las finales. Un tipo al que le han castigado mucho las lesiones en su carrera. Pero que nunca se esconde. Seguramente fue el futbolista más incisivo de la final, el que más lo intentó. Y el que más falló. Hasta ese momento, todo eran palos para él. Pero faltando unos segundos para la conclusión del tiempo reglamentario agarró la pelota dentro del área, en medio del embrollo, para empujarla a la red sin necesidad de florituras. El cuero entró casi a cámara lenta, todo lo contrario que su celebración, a toda velocidad. El destino le tenía guardada una buena a Robben. Asistencia, gol, y campeón de la quinta Champions del Bayern. No hubo tiempo para más. Klopp y su Dortmund pueden presumir del subcampeonato. Heynckes dice adiós a los banquillos a lo bestia, con el Bayern Rey de Europa. Glückwünsche!

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.