Imperial Bayern

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Sé que no soy el único que al que el dulce momento del Bayern de Múnich le tiene embobado. Tras los cuartos de final de la Champions League, no somos pocos los que creemos que los alemanes son los que seguramente mejores sensaciones despiertan de cara al trono final. El pasado fin de semana cantó el alirón en la Bundesliga a falta de dieciocho puntos por disputar y anoche, en Turín, dejó en agua de borrajas las esperanzas de la Juventus de darle la vuelta a la eliminatoria. En Alemania ganó 2-0 pero podrían haber sido más. Ayer repitió una soberbia actuación venciendo en territorio enemigo por idéntico resultado, 0-2, metiéndose a lo grande en semifinales y dejando un global de 4-0 en la eliminatoria.

Los de Jupp Heynckes, que aspiran al triplete, han sido, de todos los contendientes presentes en las eliminatorias de cuartos, quienes con mayor fluidez y acierto la han resuelto. Una apisonadora sin complejos ni piedad que llega en plena forma física y más aún moral al momento trascendental de la temporada. A diferencia de Barcelona, Real Madrid o Borussia, se paseó ante una Juventus de la que se esperaba mucho más; un hueso duro de roer, un equipazo en construcción cuyos cimientos poco tienen que envidiar a los de los bávaros. La final anticipada, como se le denominó con toda justicia al enfrentamiento italo-alemán, fue un paseo en toda regla para el vigente triunfador del campeonato germano, que hizo y deshizo a su antojo primero en el Allianz Arena y luego en el Juventus Stadium.

Por ello no me parece descabellado asignarle la etiqueta de favorito. Si lo es, es porque se lo ha ganado a pulso. Ha vuelto a estar entre los cuatro mejores un año más y no parece dispuesto a desaprovechar la oportunidad que hace casi doce meses dejó escapar. El empaque de este equipazo volvió a quedar de manifiesto cuando Neuer frenaba las buenas intenciones locales al principio. Cuando las contras se convirtieron en su particular arma letal. Cuando cualquier jugador que recibía la pelota, lo hacía provocando sensación de peligro. Ribèry, Robben, Müller: peligro total. La zona de máquinas, con Javi Martínez y Schweinsteiger rayó la perfección, sosegando el juego y agarrotando al rival. Arriba Mandzukić apareció cuando se le esperaba, como su sustituto, el eterno Pizarro (34 tacos). Los dos marcaron en el segundo tiempo para sentenciar lo sentenciado.

En la retaguardia pocas grietas. Neuer confirma partido a partido que es uno de los mejores porteros del planeta fútbol y quienes le secundan (Lahm, Van Buyten —ayer se lesionó— Dante, Alaba) pocas grietas dejan al descubierto. Mientras crecen las expectativas respecto a este imperial Bayern, los hay quienes también piensan que llegados a este punto no hay favoritos. ¿Alguien duda de las ganas del Real Madrid en lograr la ansiada Décima? ¿Y del Barcelona, que con la Liga casi resuelta, ha logrado clasificarse para semis seis años consecutivos? ¿Es el Borussia sólo una simple ‘cara bonita’ de esta Champions o su atrevido fútbol es capaz de reverdecer viejos laureles? Alicientes no les falta a ninguno, pero a día de hoy, si yo fuera uno de los cuatro integrantes de las semifinales, con el que menos me gustaría cruzarme es el Bayern. No sé vosotros.

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.