Una noche en Turín

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Parecía una noche propicia para allanar el camino a la final, mero trámite ante el chollo del bombo, pero la Juventus es más equipo de lo que muchos querían creer. Si a eso le unimos un Real Madrid irregular nos encontramos con este 2-1 que la Vecchia Signora se lleva a Madrid para defender en el Bernabéu. No es mal resultado para los blancos, pero lo peor no estuvo en el marcador sino en las sensaciones que dejó el equipo madridista, el mal partido de algunos futbolistas clave y alguna que otra decisión de Ancelotti.

Es un Madrid el de esta temporada de dos marchas, que viste como el Dr. Jekyll y calza como Mr. Hyde, algo que no solo vemos en partidos alternos sino dentro de los propios encuentros, de arreones fieros e inquietante zozobra. Lo pasó realmente mal ante el Schalke en el Bernabéu en un partido para el olvido y llevó la iniciativa en cuartos ante el Atlético hasta que Chicharito resolvió 177 minutos después. Cuesta ahora entender cómo Simeone no quiso apretarle un poco más las tuercas al conjunto blanco en lugar de agazaparse en la trinchera. Ayer, la Juventus le buscó las cosquillas al Madrid y se las encontró.

Mal Varane, mal Marcelo, mal Sergio Ramos, mal Bale… el central francés estuvo nervioso e impreciso, los laterales no dieron sensación de solidez, Sergio Ramos estuvo mal en un centro del campo donde antes no había brillado pero al menos cumplido. Tiene fijación por el pase en largo, suerte que antes dominara Xabi Alonso y tiempo atrás su segundo entrenador, Fernando Hierro, pero el de Camas no tiene esa precisión y pierde muchos balones por esa vía. Hay un agujero en ese centro del campo con la lesión de Modric: Ancelotti no confía en Illarra ni en Lucas Silva, y Khedira, que sería de gran ayuda, está más fuera que dentro. Por su parte, Gareth Bale jugó de nueve y el experimento no funcionó. Al galés, que juega en cualquier parte menos en la banda izquierda, se le vio perdido y fuera de lugar.

Pero no todo fueron malas noticias: dirigido por James e Isco y espoleado por Cristiano, el Madrid tuvo un tramo de primer tiempo en el que empató el gol de Morata y a punto estuvo de decantar claramente la eliminatoria a su favor con un cabezazo del colombiano al larguero. Pero al igual que subió marcha, la bajó de nuevo en la segunda parte. En esas no perdona Tévez, excepcional futbolista en buen estado de forma que ha triunfado allá por donde ha ido, y al que sólo su errático comportamiento ha privado de un escalón mayor en su carrera. Hoy se habla de Morata, autor de un gol y protagonista de un buen partido ante su exequipo, pero el que montó bulla entre la defensa madridista fue el argentino, originando el primer gol con un disparo que desvió bien Casillas y provocando un penalti un tanto innecesario de Carvajal, marcado por él mismo.

Ancelotti acertó dando entrada a Chicharito, quien activó el ataque, pero erró al ser Isco el sustituido. Da la impresión de que el técnico italiano sacó del campo al más sencillo de sustituir en lugar de hacer lo que demandaba el partido. Sin Isco, el Madrid perdió claridad a la hora de armar el juego y se lo puso más fácil a la Juventus, que posiblemente adoptará una postura prudente en el Bernabéu como hizo en la vuelta ante el Mónaco. Tendrá que apretar el Madrid y cuidarse de no repetir errores: el resultado fue lo menos malo que se llevó de Turín.

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Gabriel Caballero

Periodismo
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