La solución es Cavani

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En esto de la Liga de Campeones, PSG y Chelsea se han convertido en íntimos: por tercer año consecutivo han quedado en las eliminatorias para echar un par de partidos. Eso sí: cuando suena el silbato se acaban las hospitalidades. Primero fue la remontada del Chelsea en Stamford Bridge hace dos años con aquel agónico gol de Demba Ba, después, la épica del PSG al clasificarse en Londres con uno menos en la prórroga. Para completar la trilogía no podían permitirse bajar el listón, así que ambos se pusieron manos a la obra para filmar un partidazo en París. Con 2-1, el PSG consigue una exigua ventaja con la que viajar a Inglaterra gracias a dos goles de Ibrahimovic y Cavani, mientras que el tanto del sempiterno Obi Mikel para los blues otorga emoción para el partido de vuelta en el Bridge.

Los de Laurent Blanc saltaron al campo dispuestos a reinar en el Parque de los Príncipes, llevando las riendas del juego y tratando de crear peligro con su tridente ofensivo: Ibrahimovic como referencia y Lucas Moura y Di María a pie cambiado entrando hacia el centro, pero una defensa de circunstancias del Chelsea por las bajas de Terry y Zouma apenas cedió concesiones. Mientras, en el centro del campo Cesc y Verratti protagonizaban un bonito duelo sobre quién daba más pases acertados. El guion estaba claro: el PSG tenía el balón mientras el Chelsea esperaba para salir a la contra. La intensidad del partido era notoria y apenas se veían oportunidades, como un cabezazo que Ibrahimovic no acertó a conectar bien y, sobre todo, otro remate de cabeza de Diego Costa, tras buen centro de Baba Rahman desde la izquierda, que ya parecía estar dentro cuando Trapp sacó una milagrosa mano que envió el balón al larguero. Ni siquiera la máscara de protección del delantero hispano brasileño podía disimular su cara de asombro.

El gol llegó a balón parado tras una evitable falta de Obi Mikel que dejó a Ibrahimovic cerca del área: eso es conceder demasiado. El duro disparo del sueco golpeó en el mismo Obi Mikel y descolocó a Courtois, subiendo el primer tanto al marcador. No obstante, poco les duró la ventaja a los parisinos: un córner sacado por Willian y prolongado de cabeza por Diego Costa llegó a Obi Mikel cerca del área pequeña, que tuvo tiempo para controlar el balón, disfrutar del paisaje y disparar a puerta. El centrocampista nigeriano se desquitaba así del error anterior y daba el empate al Chelsea al borde del descanso.

En el segundo tiempo ambos equipos se quitaron el corsé y se vieron más sueltos, sucediéndose las oportunidades. El Chelsea, sin noticias de Hazard y liderado por Willian, salió espoleado por el empate a buscar el segundo, y a punto estuvo de lograrlo en un mano a mano que Trapp le sacó a Diego Costa. El arquero alemán fue una pesadilla para el exatlético. Pero entonces empezaría el asedio del PSG y el show de Courtois: ni Di María, ni Ibrahimovic ni Lucas Moura pudieron con el muro belga, que jugó al frontón con los delanteros rivales. La solución de Blanc estaba en el banquillo, donde esperaba un Edinson Cavani que había mostrado recientemente su descontento una vez más por jugar en la banda. El delantero uruguayo saltó al campo por Lucas Moura y no tardó ni cinco minutos en marcar: aprovechó una gran asistencia de Di María para batir a Courtois y adelantar a los suyos.

Con esta victoria el equipo galo volverá a Londres con ventaja, pero la experiencia nos dice que cualquier cosa podrá pasar en Stamford Bridge: la eliminatoria está abierta y el espectador lo celebra.

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Gabriel Caballero

Periodismo
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