La última bala de Benítez

Liverpool' Spanish manager Rafael Benite Sabe, porque así consta en su contrato, y porque él mismo lo reconoció hace unas semanas, que su futuro está lejos de Londres. Que en el Chelsea es un ave de paso y que a final de temporada, pase lo que pase, se marchará tal y como llegó. Pese a ello, pese a la fugacidad de su paso por Stamford Bridge, está conforme con el trabajo realizado desde que aterrizó, el pasado mes de noviembre, sustituyendo a Roberto Di Matteo. Rafa Benítez comenzó un reto mayúsculo hace ya casi cinco meses y, a pesar a un inicio traumatizante por los azotes de su propia afición, la situación se ha apaciguado desde que avanzó su despedida. Llegó con la opción de ganar cinco títulos y encarando el tramo final del curso todavía opta a dos.

Quizá uno de los momentos menos agradables que vivió el técnico español fue cuando cayó derrotado a manos del Corinthians en la final del Mundial de Clubes. Un título a priori asequible con el que probablemente hubiese logrado calmar la tensión de un entorno ensordecedor. Antes llegó la precipitada eliminación de la Champions League, competición donde su antecesor se labró su despedida y en la que Benítez no pudo obrar el milagro. Con el campeón apeado a las primeras de cambio, el campeonato doméstico y el citado torneo disputado en Japón se tornaron prioridades. Sin embargo, y aunque en la Premier ha llegado a encadenar buenas rachas de resultados, la irregularidad propia y la regularidad ajena han convertido la tercera plaza que actualmente ocupa en un aceptable consuelo.

Así las cosas, el Chelsea tiene a su alcance dos competiciones que pueden salvar un ejercicio de transición. Un año sabático en el que el adiós de algunas de sus figuras ha traumatizado la plantilla y en la que algunos de los fichajes o teóricos pesos pesados de la misma no han cumplido las expectativas. La llegada en el mercado de invierno de Demba Ba parece haber liberado de la presión a Fernando Torres, cuyas miras están en la Copa Confederaciones. La contratación del exdelantero del Newcastle evidenció la desconfianza en el Niño arriba, donde apenas contaba con competencia. Ausente en la última convocatoria de Del Bosque, ha afinado su puntería en los últimos encuentros. Especialmente en una Europa League donde su equipo, por su condición de actual rey de Europa, parte como claro candidato. Ayer volvió a mojar en Rusia, tal y como hizo en el partido de ida, y colaboró en la clasificación de los ‘blues’ en detrimento del Rubin.

Rebajada la temperatura de las críticas, sabiendo que el ‘antiproyecto’ de Benítez tiene fecha de caducidad y logrando resultados que le acercan a abastecer sus vitrinas, el Chelsea tiene en la hermana pequeña de la Champions la posibilidad de salvar un año inusitado. No es que juegue como los ángeles, ni que Rafa haya sido el revulsivo necesario. Se mantienen ciertas lagunas, como también lo hacen ciertas virtudes. Pero si algo tiene en común este Chelsea con el que se coronó hace casi un año es que nadie da un duro por él. Ni antes, ni durante, ni siquiera en la misma final en Múnich, ante nada más y nada menos que el anfitrión, los ingleses partían con ventaja pero terminaron llevándose el gato al agua. Este domingo tiene la primera de las dos semifinales en las que participa: se mide al City en la FA Cup. El 25 de abril y el 2 de mayo, la segunda, en la Europa League. Enfrente Fenerbahçe, Benfica o el extraordinario Basilea, que eliminó al Tottenham. «Tenemos un gran equipo para conseguir llegar a la final y tenemos que pelear en todos los partidos que nos quedan». Es la declaración de intenciones que anoche disparó Benítez sobre el paso del Chelsea por el Viejo Continente. Su última bala.

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.