El Chelsea regresa a lo más alto

diego costa capital one

Reza el tópico que los segundos años de Mourinho son los buenos, y hoy no es el día para desmentirlo. El Chelsea ha logrado el primer título de la temporada en Wembley tras derrotar por 2-0 al Tottenham en la final de la Capital One, en un partido en el que apenas pasaron apuros y en el que tiró de oficio y pragmatismo. Terry y Walker en propia meta fueron los autores de los goles que dieron el primer título al técnico portugués tras su regreso a Stamford Bridge.

Comenzaba el duelo el equipo blue con una importante baja como la del centrocampista Matic, de profesión seguro de vida. Mourinho situó en su lugar al central Zouma y el futbolista francés cumplió con acierto. Su principal labor fue la de secar a Eriksen, que tuvo la ocasión más clara de los suyos con un lanzamiento de falta a los nueve minutos que se estrelló en el larguero de Cech, guardameta blue en el torneo. El futbolista danés era quien más claridad aportaba en los Spurs a pesar de la oposición de Zouma, y el Tottenham tenía más el balón mientras el Chelsea apenas se acercaba a la meta de Lloris. Diego Costa intentaba entrar desde la izquierda, pero los suyos atacaban con pocos efectivos. El hispano brasileño también jugaba su otro partido intentando sacar de quicio a la zaga rival con artes cuestionables: los consiguió con Walker y con Dier.

Estaba siendo una primera parte sin goles ni grandes detalles técnicos, pero sí un partido tremendamente competido con un Chelsea a verlas venir y un Tottenham voluntarioso pero sin crear ocasiones. Fue entonces, al final del primer acto, cuando el juego a balón parado hizo acto de presencia y con él John Terry, que marcó el primer tanto del partido tras un rebote dentro del área. Terry, que jugaba su cuarta final de la Capital One y que ya la ganó en 2005 y 2007, aumentaba de esta forma su leyenda. Poco después, Cahill estuvo a punto de marcar el segundo pero lo impidió una buena intervención de Hugo Lloris. Hoy Ivanovic no marcó, pero sí Terry y a punto estuvo de lograrlo su compañero en el centro de la zaga: para el Chelsea, la defensa es el mejor ataque.

Otro tópico que se cumplió: el del gol psicológico justo antes del descanso. Para el Tottenham fue una losa muy pesada tras un buen primer tiempo, y el segundo sería cosa del Chelsea. Avisó Cesc con una espectacular chilena que Lloris evitó con una gran parada, pero no pudo hacer nada cuando el centrocampista español asistió a Diego Costa (el déjà vu de esta temporada en el conjunto blue) para que este buscase el centro, golpease en Walker y el balón acudiese a la portería del guardameta galo. El Chelsea ya tenía agarrada la copa con mano y media.

Con Eriksen más apagado y un Harry Kane eclipsado por el oficio de Terry y Cahill, el Tottenham carecía de argumentos. A lo largo del segundo tiempo entraron Dembélé, Lamela y Roberto Soldado, pero no mejoraron la situación para los Spurs. A pesar de la clara ventaja, eran los de Mourinho quienes llevaban la manija y no se llevaron sustos, es más: alguno más dieron gracias a la calidad de Eden Hazard.

Ganó el Chelsea, que fue más práctico y más sólido que su rival. Fue mejor. Ahora mismo el mejor conjunto de Inglaterra, ya con un título en la mano, con la Premier bien encarrilada (más aún tras la derrota del City en Liverpool) y ante el gran reto que supone la Liga de Campeones, donde sacaron un positivo resultado en París. Para los de Mourinho, esto no ha hecho más que comenzar.

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Gabriel Caballero