rakitic

Por una vez, y sin que sirva de precedente, hay que restarle mérito a un fichaje de Monchi. La razón, obvia. El vendedor era el Barcelona. El fichaje, Ivan Rakitic. A sus 32 años, el croata era uno de los que tenía los días contados en el Camp Nou. Su protagonismo en el conjunto culé había menguado, así como su rendimiento en las dos últimas temporadas. Ya el verano pasado estuvo cerca de abandonar un club al que llegó en 2014, precisamente tras convertirse en pieza clave en Nervión. Finalmente se quedó, siendo secundario para Ernesto Valverde. Con la llegada de Quique Setién, su peso en el equipo fue en aumento, aunque para entonces las dudas ya se habían instalado sobre una plantilla que necesitaba aires nuevos. El centrocampista, uno de los que encabezaba el casting para abandonar Can Barça, no jugó ni un solo minuto en el batacazo de Lisboa ante el Bayern. Sí en la vuelta de octavos de Champions ante el Nápoles.

Monchi, que días atrás había cerrado la contratación de Óscar Rodríguez (22 años), tuvo que desembolsar 14,5 millones de euros para complacer los deseos del Real Madrid por uno de sus canteranos en auge. En cambio, y evidentemente salvando las distancias entre un futbolista y otro, entre una progresión y otra, y, en definitiva, que se trata de distintas operaciones, el director deportivo sevillista tuvo menos quebraderos de cabeza para incorporar a Rakitic. Enfrente, un jugador más que dispuesto a regresar al Sánchez Pizjuán y una entidad, la blaugrana, canina de recaudar fondos o, mejor dicho, de quitarse gastos. Así es como con un valor de 20 millones de euros, según Transfermarkt, el Sevilla se ha llevado al internacional prácticamente gratis: a cambio de 1,5 kilos, que pueden alcanzar los 9 si se cumplen una serie de variables: algunas, como los partidos que juegue o las clasificaciones europeas blanquirrojas, viables; y otras, como la que el Sevilla gane LaLiga (2M€) o la Champions (3M€), no tan asequibles.

Asimismo, el Barça suelta lastre y se ahorra una ficha que rondaba los 12 millones de euros brutos por temporada, aunque a cambio recibe migajas por un jugador que no hace tanto, era muy pero que muy cotizado. En Sevilla, cuentan, cobrará la mitad en un contrato hasta 2024 con ciertas condiciones que podrían hacer crecer sus emolumentos si su rendimiento no decrece. En Barcelona Rakitic lo ganado absolutamente todo y se marcha habiendo ofrecido sus mejores años de fútbol. Además, y a diferencia de muchos otros, demuestra su ambición por seguir compitiendo y hacerlo en un club perfecto, siempre en constante crecimiento, anteponiendo sus deseos deportivos a los económicos. Porque si así no fuera, Rakitic podría haberse quedado el año de contrato que le restaba viéndolas venir con la zamarra azulgrana, pero llevándoselo calentito todos los meses. Paradigma de una situación así sería Bale en el Real Madrid.

El Sevilla, entretanto, sigue reforzando un proyecto que la próxima temporada no contará con la clase de Ever Banega. La del argentino es sin duda la baja más sensible del campeón de la Europa League. Y aunque tanto Óscar Rodríguez como Rakitic poco tengan que ver en cuanto a características con el 10, lo cierto es que el centro del campo nervionense no estará exento de calidad. Habrá que ver la manera en la que Lopetegui encaja dos perfiles que carecen de las virtudes de Banega y que probablemente obliguen a jugar de otra manera, a seguir evolucionando o, directamente, reinventarse a la hora de organizar el juego, mantener el balón y dar el último pase. Sea como fuere, Rakitic es un magnífico complemento para la guardia pretoriana de Julen, y a precio de saldo.

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Fernando Castellanos

Periodismo deportivo en vena. En NdF desde 2006. Hacer todo lo que puedas es lo mínimo que puedes hacer.