Abidal gana el partido de su vida

Eric Abidal

Su gesto de aprobación nada más finalizar el partido frente al Mallorca, provisto de una camiseta de agradecimiento a su primo, reflejaba la felicidad con la que Eric Abidal regresó a los terrenos de juego. Ese sentimiento se propagó en el Camp Nou en el mismo momento en el que Tito Vilanova, otro luchador nato, ordenó al francés calentar. Quizá inenarrable, el instante de su vuelta sólo puede ser entendido por boca del ‘22’. «El fútbol es mi vida. He luchado para volver, gracias a Dios me encuentro bien. Cuando me dijeron que había recaído tenía la misma mentalidad que la última vez», relataba a Barça TV tras disputar 21 minutos la noche de su reaparición. Un año después, puso fin a una enfermedad compatible con su eterna sonrisa.

La historia de Abidal comenzó el martes 15 de marzo de 2011, cuando el FC Barcelona anunció, a través de un comunicado, que al defensa se le había detectado un tumor en el hígado que debía ser tratado quirúrgicamente. El viernes 17 del mismo mes es operado y un mes y medio después, el 3 de mayo, entra en la convocatoria del partido ante el Real Madrid, saliendo en el alargue y recibiendo una atronadora ovación por parte del Estadi. El 28 de ese mismo mes levanta en Wembley la Champions League que el Barcelona gana al Manchester United, en un gesto de los capitanes tan a la altura como la permanente pelea del defensa nacido en Lyon. Cuando todo empezaba a volver a la normalidad, partido con la selección francesa mediante, y renovación incluida hasta 2013 (con opción de ampliarla dos temporadas más), de nuevo el 15 de marzo, pero de 2012, el Barça anuncia que ‘Abi’ necesita de manera urgente un trasplante de hígado. Éste no tarda en llegar, así como el cariño del fútbol ante una noticia que podía dejarle de manera definitiva fuera del fútbol. Un trozo del hígado de su primo Gerard permite a Eric realizarse la intervención y, desde ese día, no ha parado. «Creer mucho en Dios, rezar mucho y tener la ayuda de mucha gente detrás» han sido las principales claves de su regreso.

La escarpada montaña que se le presentó desde ese día no ha impedido que después de muchos meses y más sacrificio, la victoria sea hoy una realidad. En agosto, y pese a los malos augurios tras el trasplante, el Barça le inscribe en Champions. Entretanto, en el Camp Nou se vuelve tradición dar ánimos al galo en el minuto 22 de los partidos. En diciembre se anuncia que Abidal podrá volver a jugar y no es hasta el pasado mes de febrero cuando recibe, de manera oficial, el alta médica que le permite entrenar junto al resto de sus compañeros. Hace casi tres semanas participa en un amistoso con el filial ante el Istres y el 30 de marzo entra en la convocatoria de cara al duelo en Vigo frente al Celta, donde aguarda en el banquillo. Tras viajar con el equipo a París y debido, también, a las urgencias en defensa del Barcelona, el cuerpo técnico decide esta semana que el esperado regreso del lateral izquierdo podría producirse este mismo sábado.

Y así llegamos a la gran noche del 6 de abril. Entre Cesc (3 goles) y Alexis (2) se apañan para facilitar la entrada de su compañero. Entre el de Arenys y el chileno aniquilan al Mallorca (5-0) y en el minuto 55 el Camp Nou se pone en pie porque Abidal empieza a ejercitarse en la banda. Catorce minutos después se produce la otra victoria, la importante, la del pulso que la vida le echó al francés y que éste no ha dudado ni un segundo en aceptar. Se santigua, le comen los nervios, se acerca Piqué, le abraza y pisa de nuevo el tapete verde que una vez estuvo tan lejos de volver a transitar. El coliseo blaugrana corea su nombre y él, que no se cansará nunca de agradecer las muestras de cariño, traslada ese apoyo a Gerard. «Sin mi primo no estaría aquí. Hoy es un momento único».

Sobre el autor Ver todos los posts

Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.