Enric Gallego

El fútbol ofrece muchas veces historias de superación que gustan ser contadas. Una de la que nos ha ofrecido recientemente, y a través de su aterrizaje Primera División, es la de Enric Gallego. Y escribo “aterrizaje” porque el nuevo delantero del Huesca es un avión. A sus 32 años, nadie, ni él, se esperaba disfrutar de una ascensión tan meteórica, digna de estudio pero fruto de un trabajo, que siempre, da resultados.

Gallego comenzó la pasada temporada (17/18) en las filas del Cornellà, del Grupo III de Segunda B. Afrontaba el tercer curso de su segunda etapa en el conjunto barcelonés tras haber pasado por el Olot (14/15), equipo en el que no rindió como se esperaba —11 apariciones, cero goles— y del que se marchó reconociendo que no había estado a gusto. De nuevo con la elástica verdiblanca, con la que llegó a firmar 23 dianas en la campaña 12/13 jugando en Tercera, sus números fueron in crescendo en la categoría de bronce: 9 tantos (15/16), 18 (16/17) y otros 18 en 19 partidos (18/19) le valieron para no sólo convertirse en el máximo realizador del fútbol español en ese momento (sí, por delante de Messi o Cristiano) sino para ser objeto de atractivas propuestas que el Cornellà no pudo desoír.

A prueba en el Sheffield Wednesday

Enric Gallego, a prueba en el Sheffield Wednesday Uno de los capítulos curiosos en la trayectoria de Enric Gallego y del que apenas se ha hablado desde que ‘explotó’ es el de su frustrado fichaje por el Sheffield Wednesday, entonces en Championship, en enero de 2013. Había sumado 11 dianas en la primera vuelta con el Cornellà, en Tercera, y estuvo una semana a prueba en tierras inglesas. Unas inoportunas anginas y el clima torpedearon su rendimiento y terminó regresando.

Finalmente se llevó el gato al agua el Extremadura, del Grupo IV, que le ofreció un ambicioso proyecto en el que en el punto de mira sólo estaba el ascenso a Segunda. También le cayó un buen pellizco a su club de procedencia, del que era capitán, aunque de cifras no quisieron hablar los azulgrana. Una vez dicho adiós al césped artificial del Nou Municipal, no tardó en calzarse las botas y firmar un hat-trick en su estreno en Almendralejo… en ocho minutos. Al final de temporada había sumado otros ocho, siendo pieza clave en el ansiado ascenso extremeño, que finalmente se produjo.

Así, el obrero del gol Enric, debutó al fin en el fútbol profesional el pasado mes de agosto, convirtiéndose en un fijo también en la Liga 123. No se estrenó hasta la cuarta jornada, ante el Granada, donde los suyos perdieron. Encadenó tres partidos más marcando —incluido un triplete al Rayo Majadahonda— y firmó una exhibición ante el Reus, donde fue autor de ¡cuatro goles! en el mismo partido (1-4). Casi nada: otros 15 aciertos en 19 encuentros que, como nuevamente era de esperar, llamaron la atención de muchos clubes, entre ellos, algunos de la Liga.

Gallego, que comenzó el curso pasado en Segunda B, lo acabará en Primera, debutando en la máxima categoría a los 32 años y rompiendo estereotipos. El Huesca, colista, echó sus redes sobre el ariete catalán, que se dejó seducir y aceptó la oferta de la escuadra oscense. Su 1,90 de altura no le impide ser rápido y ejecutar con maestría con la zurda, que domina a las mil maravillas. Un tanque de referencia, curtido en mil batallas, que no fue promesa pero sí que es realidad; que ha tenido que combinar el fútbol con otros trabajos para llenar la nevera y que debe tener como espejos delanteros que han marcado y marcan pese a su edad, léase Rubén Castro con el Betis, o Aduriz con el Athletic Club. Éste, no hay que olvidarlo, incluso estuvo en la última Eurocopa con 35 primaveras.

No se puede terminar este artículo sobre Enric Gallego sin hacer mención, cómo no, a su estreno goleador con su nueva elástica y en su nueva categoría. Tuvo lugar en El Alcoraz y ante el Valladolid. Antes, había probado fortuna contra Atlético y Real Sociedad. Hasta que en su tercera aparición en la élite hizo lo que mejor sabe hacer: marcar. Suyo fue el chicharro que abrió la lata para los de Francisco, que además firmaron su mejor partido de la temporada (4-0) y, de regalo, ya no ven la permanencia como una utopía. Y si no, que se lo pregunten a su nuevo killer, el mismo que no sabe de imposibles.

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.