“En cuatro o cinco años me veo ahí, es un sueño ganar el Balón de Oro”Jesé Rodríguez, 28/01/2014

Si los sueños se cumplieran, el Betis hubiese fichado este mercado de invierno al Balón de Oro 2018. Sin embargo, y como aventuró el último verso del monólogo de Segismundo, “los sueños, sueños son”. Y por suerte o por desgracia, muchas veces quedan en eso, en simples deseos que no encontraron la senda adecuada para ser realizados. Y es que la frase que encabeza el post no la escribió Calderón de la Barca, pero también persigue a su autor cada vez que alguien lo recuerda.

EFE

Todos sabemos que Jesé Rodríguez no ha sido elegido mejor jugador del mundo. Ese privilegio corresponde a un Modric que a la edad (20) que el hoy jugador bético pronunció esas palabras estaba dando patadas al balón en el Inter Zapresic, cedido por segunda vez por el Dinamo de Zagreb. El croata consiguió el Balón de Oro con 33 primaveras, algo que debe servirle al exmirlo para afrontar el futuro con el mayor de los optimismos.

Sin embargo, e igual que sucede lejos de los terrenos de juego, hay sueños que van desapareciendo, mutando o, simplemente, esfumándose de golpe y porrazo. Y hoy en día Jesé ya no sueña con ser Balón de Oro. Porque primero, debe reencontrarse con el fútbol. Ese del que desconectó apenas dos meses después de aquellas declaraciones. Y es que una entrada de Kolasinac en un Real Madrid vs Schalke terminó con su ligamento cruzado anterior roto y demasiados meses en el dique seco.

Agencias

Por entonces la aspiración de Jesé por ser Balón de Oro 2018 no sonaban a risa como pueden hacerlo hoy en día. El canario era la perla de la Fábrica, el nuevo Cristiano Ronaldo salido de la cantera madridista. El Bichito. Hasta aquel fatídico día. Ya nunca más volvió a ser el mismo. Entre las secuelas de la lesión, que le impidieron volver a brillar en el Bernabéu, y lo poco que hizo después de salir de él, han pasado los años y de Jesé todavía se espera que explote.

En febrero cumple 26 años y en su curriculum acumula discretos pasos por el PSG —que pagó 25 kilos en 2016—, en Las Palmas, donde estuvo a préstamo y donde se esperaba que recuperar la confianza y en el Stoke City, donde, también cedido, se vio salpicado por sus problemas personales. Así las cosas, tras frustrarse su fichaje el último día del mercado de verano por el Nantes y pasar desde el inicio de temporada sin jugar en el club de la capital gala, ha aceptado finalmente el reto de regresar a la Liga.

BBC Sport

Y es curioso porque su nombre sigue despertando mucho interés, independientemente de sus números. Los medios tildaban su fichaje por el Betis como “bomba”, algo que parece insólito teniendo en cuenta que Jesé no juega un partido entero desde hace casi un año —5 de febrero de 2018—, cuando lo hizo además con el equipo filial de los Potters; y que viene de acumular demasiadas decepciones para lo que de él (se) esperaba.

Se reencontrará en el Villamarín con Quique Setién, a quien ya tuvo en su etapa amarilla, pero en otras condiciones. El técnico santanderino ha aprobado a su llegada y que ya lo conozca debe ser un plus que Jesé, en uno de los conjuntos que mejor apuesta por el fútbol alegre y vistoso, desenfadado y arriesgado, dé ese pasito adelante necesario no para codearse con los mejores ni para asistir a ciertas galas de postín, sino para demostrarse a sí mismo que, con lo joven que sigue siendo, aún no lo ha dicho todo en este deporte.

En NdF | Jesé contra la desgana [2014]

   

Sobre el autor Ver todos los posts

Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.