Las siete del ‘7’

RaulGonzalezAlSaad

Hay cosas que nunca cambian, a pesar del paso del tiempo. Una de ellas es ver a Raúl celebrar sus goles besándose el anillo de compromiso que imaginariamente reside en su dedo anular. Otra es vincular el dorsal ‘7’ a su nombre. Y otra, una de tantas, es verle ganar títulos. Tampoco cambia, ya que estamos, que sea uno de los futbolistas que más se hace querer entre las aficiones que le han disfrutado a lo largo de su extensa carrera. Uno lo ve y no asimila que su carnet de identidad acredite que tiene 35 primaveras. No lo pone, pero lo dice el arriba firmante, muy bien llevadas. Sigue teniendo esa cara de niño bueno que enamoró al Santiago Bernabéu con sus diabluras de adolescente y galones en su madurez, el rostro que el Veltins-Arena idolatró durante dos temporadas mágicas, y el gesto siempre sonriente que ha cautivado su actual club, el Al-Sadd, donde ejerce sin tapujos de capitán y líder sobre el césped.

Siete es su dorsal, siete son los años que hacía que el equipo catarí no saboreaba la gloria nacional y siete son las ligas que en el amplio palmarés de Raúl residen. No puede quejarse el delantero de su exótica aventura en Doha, adonde se trasladó el pasado verano poniendo fin a la vivida en Europa. No puede quejarse porque desde que se calzó las botas y saltó al verde del Jassim Bin Hamad, como se denomina el estadio de su reciente club, le han tratado como lo que es, una estrella del fútbol. Ha sido el jugador que más minutos ha disputado —todos— en el campeonato doméstico y el segundo máximo realizador del equipo con nueve dianas, sólo una por detrás de Khalfan Ibrahim. Su incidencia en el preciado título ha sido máxima y, aunque se trate de un torneo menor —pero en constante crecimiento— lo cierto es que su veteranía y experiencia no ha sido sino que un valor añadido para el Al-Saad.

Ayer el rival era el Al-Kharaitiyat, décimo clasificado de un torneo de doce escuadras. Al equipo de Raúl, con cinco puntos de ventaja y sobre el segundo clasificado, el Lekhwiya, le bastaba con un empate para lograr la llamada Liga de Estrellas (Qatar Stars League), ya que la disputada ayer fue la penúltima jornada del torneo. No obstante, encajó un gol en las postrimerías del primer acto que ponía en cuarentena el ansiado trofeo. En el segundo tiempo las tornas cambiaron y llegó la gran remontada (3-1), con protagonismo del madrileño en uno de los tantos y en la posterior celebración, donde fue el encargado de elevar un trofeo con cierto aire de ensaladera. Un título dedicado a los cerca de 6.000 seguidores que se desplazaron al campo para presenciar el probable alirón y otro entorchado más para un Raúl que, como reza un famoso eslogan, allá donde va, triunfa.

      

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.