Mundial Brasil 2014: Messi gana el Balón de Oro más surrealista

Alemania se proclamó Campeona del Mundial y tras el triunfo germano, llegó el turno de los premios individuales. La Bota de Oro al máximo goleador fue a parar a James Rodríguez, autor de seis tantos: indiscutible. El Guante de Oro, para el paralotodo Neuer: indiscutible. El premio al mejor jugador joven, para Pogba. Vale, de acuerdo. Y el Balón de Oro, o lo que es lo mismo, el galardón que distingue al mejor futbolista del Mundial fue, para sorpresa del planeta fútbol, e incluso del propio jugador… ¡para Messi!

Un elegido surrealista teniendo en cuenta que el líder de Argentina ha sido Mascherano. Y que Messi, para ser sincero, no ha brillado. Chispazos, sí: de acuerdo. Pero tanto como para ser elegido mejor futbolista del torneo… Messi ha firmado el Mundial que se esperaba: discreto. Discretísimo. En la primera fase sí que sacó la magia de sus botas en el último suspiro del partido ante Irán. Ante Irán, repito. Y ha marcado tres goles más. Pero poco más. No ha sido el corazón de su selección, ni ha sido mejor que otros en la albiceleste. Incluso Di María ha sido más determinante en momentos puntuales.

El premio a Messi es un arma de doble filo. Los que le atizan tendrán otro argumento para seguir haciéndolo. Porque Messi, seguramente por unanimidad, no ha sido el mejor jugador de este Mundial. Muchos han sido los que decían tras su temporada en el Barcelona que el crack se estaba reservando para la gran cita mundialista. Pero no. El nivel de Messi ha bajado un escalón y es ahí donde se debe centrar el debate. Ya no es el de antes. Ya no es grande sobre el césped, es diminuto. Ya no asusta, ahora parece temer. Ante Alemania cuajó una buena primera parte. Pero insuficiente para justificar un premio que quizá merecería algún otro futbolista.

Da la sensación que Messi ha dejado escapar en este Mundial la oportunidad de su vida. Tras ganarlo todo con el Barça, sólo le faltaba hacerlo con su selección. Y poder gritar, muy alto, que en su palmarés figura la Copa que todo jugador sueña levantar. Ahora se vienen meses de auténtica incógnita. Si la recién finalizada temporada estaba “preparándose para el Mundial”, quizá la excusa de la próxima es que está “cansado” tras lo dura de ésta. Y “triste”, por no haber ganado la Copa. El Balón de Oro, más que un premio, es un caramelo envenenado.

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.