messi

Vaya por delante que este no es un artículo para despotricar de Messi. Considero que es el mejor jugador del mundo y que no por ello, no se pueda hablar sobre su futuro abiertamente. Una vez llevado el descargo de responsabilidad, vamos al lío, y nunca mejor dicho.

El FC Barcelona vive instalado en una crisis deportiva e institucional ―aunque su presidente entienda que no― resultado de la derrota sufrida ante el Bayern en Champions. Un 2-8, alegoría de la gestión de Bartomeu, que ha abierto la caja de los truenos en el seno culé y que puede llevarse por delante a su estandarte. Las quinielas apuntaban que la cabeza que rodaría sería la del máximo responsable del club. Pero de momento, los únicos que han abandonado la disciplina blaugrana son Quique Setién ―despedido― y Eric Abidal, que dimitió como no lo hizo su jefe.

La estrategia del mandamás barcelonista ha sido la de presentar rápidamente a su nuevo entrenador, Ronald Koeman, y acto seguido hacer lo propio con algún fichaje, como Pedri, tratando de instalar la ilusión entre unos aficionados que no se cansan de lanzar un mensaje claro y concluyente a través de las redes sociales, pero a los que no les queda más remedio que conformarse con las noticias que sitúan a Van de Beek, Wijnaldum o Depay en el punto de mira del héroe de Wembley.

Una vez recibido con honores Koeman, el holandés se supone que mantendría una reunión con Messi, capitán y emblema de este Barça en catarsis. Y durante este jueves, el argentino «interrumpió» sus vacaciones para charlar con Ronald. En dicha conversación, le habría comunicado sus dudas respecto a su continuidad. Una información que dio RAC1 y que ha provocado la unánime reacción de los seguidores culés, que no se imaginan un Barcelona sin Messi.

Se dice que Messi está harto, que «no ve claro su futuro en el Barça».

Y lo cierto es que el futuro sin Messi está más cerca que nunca. Si no es ahora, lo será en breve. Porque tiene 33 años, porque el tiempo pasa volando y porque seguramente no juegue hasta los 40. Y si lo hace, difícilmente al nivel al que tiene acostumbrado a la parroquia culé. Así que la pregunta está clara: ¿y si el ciclo de Messi en el Barcelona se ha terminado?

Cierto es que si el argentino decidiera cambiar de aires ahora, lo haría de la peor manera posible. Y eso, aunque no tenga feeling con la directiva, aunque no hayan hecho las cosas bien y él esté en desacuerdo, creo que puede pesar demasiado en su decisión. Un Bartomeu que sí, que ha hecho las cosas fatal, pero con el que firmó encantado un contrato por el que percibe casi 50 millones de euros limpios de polvo y paja cada temporada.

Messi ha sido el salvador en muchísimos partidos en los que el nivel del Barcelona no ha sido el esperado, pero reconocer que el 10 también ha participado en algunos desastres no debería ser impopular. Imaginarse ver a Messi con otra camiseta se hace extraño por la dimensión de un jugador inigualable, pero el barcelonismo ya vivió traumas parecidos cuando otras estrellas, ídolos, terminaron su periplo en el Camp Nou. A fin de cuentas, es ley de vida.

Porque ahora se habla que cuando Bartomeu haga las maletas, se pondrá punto y final a su ciclo. Un ciclo que únicamente es de Messi. Aplazar su adiós supondrá, más pronto que tarde, una nueva tragedia: el verdadero fin de ciclo del Barça de Messi, que en su haber podrá presumir de grandes etapas y otras más decepcionantes ―como la actual―.

Repito que está claro que ver a Lio sobre el verde siempre es un placer, el factor diferencial en muchísimas ocasiones. Pero no hay que olvidar que ninguno de los dos contendientes que este año pueden alzarse campeones de la Champions ―PSG y Bayern―, ni la pasada temporada el Liverpool, ni tampoco el Real Madrid, han contado en sus filas con el mejor futbolista de la historia para muchos. Con jugadorazos, sí, pero sin el argentino. Se puede ganar en el fútbol de muchas maneras.

Dicho esto, me inquieta más que convence, escuchar a Bartomeu asegurando que Leo continuará en el Barcelona. Su contundencia, su risita medio maquiavélica me recuerda a cuando en 2018, el entonces vicepresidente deportivo culé, Jordi Mestre, aseguró que Neymar no se movería del Barça «al 200%». El directivo, por cierto, terminó dimitiendo en 2019.

Y que en plena catarsis corra con fuerza este rumor, que se filtre que tiene dudas, es un tanto sospechoso. Particularmente, espero que Messi no únicamente continúe en el Barça sino que se retire del fútbol con el aplauso y el homenaje que merece por parte del Camp Nou. Y si no es en la Ciudad Condal, que sea un adiós como el de Xavi o Iniesta: por la puerta grande. Ver a Messi marcharse del Barça así, sería más doloroso que cualquier 2-8.

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Fernando Castellanos

Periodismo deportivo en vena. En NdF desde 2006. Hacer todo lo que puedas es lo mínimo que puedes hacer.