De lo que se olvidó el ‘espíritu de Juanito’ fue del oportunismo de Fernando Torres

Fernando Torres marcó dos goles

Amanecía el día del derbi con un reportaje del diario As en el que uno de sus periodistas estrella, Tomás Roncero, rodeado de cinco madridistas más, invocaba al espíritu de Juanito, un hecho recurrente cuando al Real Madrid le toca remontar una eliminatoria y que habitualmente se hace de forma figurada, ya sea con portadas de la prensa o con el propio estadio clamando con pancartas al protagonista de las gestas. Sin embargo, en esta ocasión, Roncero & Company «lideraron una sesión de espiritismo para contactar con Juanito y saber si el Madrid remontaría» frente al Atlético el 2-0 de la ida. La ouija trajo consigo buenas noticias, pues los blancos no sólo lo harían sino que por goleada: 3-0. Este documento gráfico no sólo ha traído cola por lo ‘impactante’ de sus imágenes (se pueden ver todavía en la web del citado periódico), sino porque ha levantado polvareda entre sus compañeros de profesión. Para colmo, el ‘espíritu de Juanito’ (con comillas por respeto) no contaba con el oportunismo de Fernando Torres, que con dos dianas lideró el empate en un Bernabéu engalanado que vio descarrilar a su equipo en los octavos de final de la Copa del Rey.

El ‘Niño’, con 30 primaveras a sus espaldas, se aprovechó de la fiebre de Mandzukic y de la escasa confianza del Cholo en Raúl Jiménez para salir de la partida y reverdecer viejos laureles. Probablemente en Milán todavía estarán alucinando, pero es que la vuelta del hijo pródigo al Manzanares es, seguramente, la mejor noticia que podría haber tenido el delantero, que ni en Londres ni en Milán se sintió como en Liverpool y como en la capital en sus inicios. Se nota cuando un jugador está confiado y, sobre todo, cuando siente confianza. Simeone se la dio desde el primer momento que pensó en él para fortalecer su vanguardia y aunque todavía quedan muchos meses para comprobar si su estado es el óptimo como para hablar de un fichaje de campanillas, lo cierto es que lo de esta noche en un campo gafado para él como el de Chamartín no hace más que reforzarle de cara al futuro. No eran (ni son) pocos los que asociaban su regreso a una jubilación anticipada e incluso quienes viéndole en la alineación veían al Atleti con un hombre menos en su once. En 56 segundos Fernando Torres lanzó un ‘zas’ en toda la boca a quienes dudan de él y de su repentino envejecimiento futbolístico.

Fue la oportunísima actuación del ariete lo más llamativo del encuentro, cuyos prolegómenos anunciaban un Madrid demoledor, con un estadio volcado, seguro de dar la vuelta a la eliminatoria y vitoreando a su gran estrella, Cristiano Ronaldo, que ofreció su tercer Balón de Oro a la grada. La emoción duró un suspiro con el gol del de Fuenlabrada, pero aun así los de Carlo Ancelotti no tiraron ni mucho menos la toalla y fueron a por el imposible: meter tres goles a Oblak. Asediaron la portería del esloveno en una primera mitad encomiable para los locales en la que únicamente Sergio Ramos pudo derribar el muro de hormigón armado montado por su el Cholo. Con empate y sensación de se puede se fueron a la caseta los blancos, que apenas tardaron otro minuto en ver escaparse por el sumidero la Copa del Rey. Lo que de nuevo tardó Griezmann para conectar otra vez con Torres y éste, tras quebrar a Pepe, anotar el segundo. Ni el segundo gol blanco de Cristiano, a falta todavía de más de media hora y precedido de una jugada escandalosamente bien trenzada, espoleó al equipo, ya cansado y sin ideas. Tres goles, ahora sí que sí, eran misión imposible. El Atlético tomó el control con la entrada de Arda para, en conclusión, dejar en evidencia el pronóstico del cada vez más desvirtuado ‘espíritu de Juanito’. A Torres le espera el Barça en cuartos.

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.