A pesar de la goleada

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Cualquier futbolista necesita minutos, pero si tienes 20 años y eres portero, las tablas no se cogen de otra manera que cubriéndote las manos con los guantes, colocándote bajo los tres palos y tratando de evitar que esos que van hacia ti con una camiseta distinta te metan un gol. A veces lo conseguirán, así de duro es esto, pero tratarás de que lo hagan menos veces que los tuyos. Esto es un trabajo en equipo. No obstante, a Rubén Blanco le toca cada fin de semana ver los partidos del Celta desde el banquillo salvo alguna oportunidad que le ha dado Berizzo a lo largo de la temporada, pues en Vigo son conscientes de que ahí tienen portero. Sin embargo ha tenido algún que otro traspié liguero, como en Málaga cuando no estuvo del todo acertado en las salidas de los dos goles del equipo andaluz. Además hizo un penalti y le expulsaron, y para colmo salió Sergio Álvarez, titular habitual, y lo paró. Pero gracias a esa costumbre tan copera de dar la alternativa al guardameta suplente, el torneo del KO es suyo y en él ha vivido desde el césped el camino del Celta hasta semifinales, donde se ha topado con un Sevilla bastante dispuesto a alcanzar la final. Todo empezó bastante bien para él, pero…

Venía el equipo gallego de eliminar al Atlético, lo que supuso la gran sorpresa de cuartos. Tras el empate a cero en Balaídos todo se decidiría en el Calderón, y allí el cuadro celeste hizo la machada al ganar por 2-3 y asegurarse una plaza en semifinales. Rubén pudo hacer algo más en uno de los goles rojiblancos, pero también tuvo alguna que otra parada vital para la clasificación. En esta ocasión esperaba el Sevilla en el Pizjuán y otra vez le tocaría a Rubén Blanco defender la portería viguesa en detrimento de Sergio Álvarez.

El equipo hispalense hizo valer su condición de local y apretó para adelantarse en el marcador, pero le costó lo suyo gracias en buena parte a un guardameta del Celta en estado de gracia, realizando primero una extraordinaria parada a cabezazo de Kolo en la que exhibió reflejos felinos, y dominando su área después en los balones aéreos al despejar de puños unos cuantos envíos sevillistas. Vistos sus quehaceres, hasta la suerte se puso de su parte cuando el gigante N’Zonzi cabeceó un balón bombeado que pasó por encima de la estirada del arquero, marchándose finalmente fuera tras pasearse por delante de la portería. Pero el gran momento para Rubén llegó cuando Sergi Gómez derribó dentro del área a Vitolo: Gameiro se encargó de lanzar el penalti y no lo hizo mal, pero el arquero celtiña se estiró cuanto pudo hacia su izquierda para desviar el disparo y certificar su buena actuación. Sólo faltaba que el Celta se adelantase en el marcador para que la noche fuera redonda, pero aún quedaba mucho partido…

Cuando ya el primer tiempo expiraba apareció Rami para romper la igualdad y adelantar al Sevilla con un buen cabezazo. Esta vez el cancerbero del Celta no pudo hacer nada por evitar el tanto, pero aún quedaba todo el segundo tiempo para darle la vuelta al marcador. No obstante, lo peor estaba por venir. Al cuarto de hora del segundo tiempo, y en apenas tres minutos, Gameiro se tomó cumplida venganza y aprovechó por dos veces el despiste de la zaga viguesa para batir a Rubén en sendos mano a mano. La puntilla la dio Krohn-Dehli marcando el cuarto a su exequipo poco antes del final del partido, de nuevo tras otro error del Celta en defensa.

El 4-0 final fue un duro mazazo para los de Berizzo que los deja prácticamente fuera de la Copa. Para Rubén Blanco será difícil recordar su buen primer tiempo después de encajar cuatro goles, pero ni siquiera eso fue un obstáculo para que el portero gallego protagonizase una buena actuación. Posiblemente, el próximo fin de semana Sergio Álvarez regrese a la meta celeste, esa portería en la que Cañizares se hizo mayor y Cavallero y Pinto ganaron un Zamora, pero en el Celta ya saben que en el banquillo tienen otro portero de garantías: un portero de presente y futuro.

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Gabriel Caballero